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Moragas, el pepito grillo de Rajoy

Es quien susurra al líder del PP. Quien sabe su agenda, su estrategia, su discurso. Pero también quien se postula como próximo ministro de Exteriores.

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Es quien susurra al líder del PP. Quien sabe su agenda, su estrategia, su discurso. Pero también quien se postula como próximo ministro de Exteriores.
Moragas, con Merkel | Archivo

Ojo con quien se atreva a toserle a Jorge Moragas, dicen en el PP. El papel de este diplomático y diputado por Barcelona desde 2004 es fruto de intensos debates de
puertas para adentro, destacando que no pocos le tienen ganas, a tenor de su gran influencia así como de sus rivalidades por ostentar la cartera  de Exteriores.

Nueve de marzo de 2008. Mariano Rajoy vuelve a perder las elecciones a favor de José Luis Rodríguez Zapatero. El centro-derecha estalla entonces en una profunda crisis, y a Moragas se le escucha decir: "No soy un hombre Rajoy".

Sin embargo, políticamente sí que estuvo con él, o así lo aparentó hasta el punto de formar parte de círculo más íntimo del líder popular en las jornadas previas al convulso congreso de Valencia. Tan reducido era el grupo que rodeaba al césar que se hacían llamar "la banda de los cuatro". Sólo Esteban González Pons, Carmen Martínez Castro y José María Lassalle compartían, por aquél entonces, mantel con el líder en entredicho.

Esa lealtad a prueba de lunes negros tuvo su fruto y, tras el complejo congreso celebrado en la Ciudad del Turia, Moragas vio como su influencia aumentaba con los cargos de coordinador de Presidencia y responsable de Exteriores, cargo compartido con Gustavo de Arístegui.

A Moragas se le atribuyen todas las modernidades de Rajoy, en ámbitos muy diversos. Su cambio de look, mucho más depurado –ahora se preocupa por el color de las corbatas-, o su pasión por las nuevas tecnologías. Es "un niño en cuerpo de adulto" y un "obseso por la imagen".

Susurra al oído del líder y le encauza, día sí día también, en la senda de la moderación y la centralidad. Es, según sus propios compañeros, un obseso de las encuestas y está siempre al tanto de todo lo que se publica. "No se le escapa ni una", siempre está atento a su teléfono móvil última generación.

Pasados los años, y revalidado el liderazgo de Rajoy a golpe de elecciones ganadas, Moragas se ha convertido en el pepito grillo del líder, y eso impone al resto de sus compañeros. Se sabe la agenda programada, la estrategia, los discursos... Raro es que no esté en las fotos, ya sea en el Congreso de los Diputados o en el pueblo más inhóspito del territorio patrio.

Sin embargo, sus decisiones no siempre gustan a todos, y existen ejemplos recientes en el tiempo, a los que añadir otros muchos que se escapan a los corrillos. El primero tuvo lugar en la Convención Nacional que los populares celebraron en Sevilla, y en concreto a la fotografía de Rajoy -rodeado de candidatos- que fue llevada a cabo por un dirigente muy próximo a él y que al día siguiente fue publicada en El Mundo.

Una instantánea que, convertida en la comidilla nacional, dejaba muchos interrogantes: ¿Por qué no aparecía Cospedal?, por citar uno. "Preguntad a Moragas". A lo que unir que muy pocos se enteraron de que esa foto espontánea iba luego a ofrecerse a un periódico, y "no veas el cabreo".

Las malas lenguas de Génova dicen también que mucho tiene que ver Moragas en el reciente libro publicado sobre Rajoy; una biografía no autorizada en la que, sin embargo, el peor parado es el ex presidente José María Aznar.

Pero, sin duda, lo más incomprensible para muchos es la bicefalia a la hora de fijar la postura del PP en materia internacional. Moragas es el responsable de relaciones internacionales y Arístegui portavoz en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. A la postre, mismos cometidos.

Ahora bien, que se reúne con los líderes internacionales que pasan por Madrid es Moragas, que -cuentan en el Grupo Popular- no ha tenido empacho en modificar la línea a seguir en la Carrera de San Jerónimo, y que corresponde a su colega, el también diplomático Arístegui.

Su relación es, en voz de un diputado, una permanente "guerra fría". No siempre piensan lo mismo en tanto en cuanto a qué línea seguir, y en ocasiones ha quedado de manifiesto en la opinión pública.

"Se disputan protagonismo", afirman en los pasillos de la Cámara Baja, donde auguran que la cosa irá a peor ahora que en mente de todos está ya la confección que Rajoy está haciendo de su hipotético Ejecutivo: ¿A quién elegirá para la cartera de Exteriores? ¿Se desprenderá de Moragas como su asesor principal?

Dudas sobre un dirigente, Moragas, que tiene "embrujado" al jefe de la oposición. Un líder que, cuentan los suyos, pasó de no importarle nada la forma de vestir y centrarse en el mensaje a ir de punta en blanco, seguir una estricta dieta y hacer deporte todas las mañanas. "Cosas del catalán".

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