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SÁNCHEZ MANZANO Y EL 11-M: DE LA NITROGLICERINA A LA MOCHILA FALSA

Tal y como se esperaba, Juan Jesús Sánchez Manzano ha sido sustituido de la jefatura de los Tedax. Lo que ha sorprendido ha sido el hecho de que aún no tenga sustituto.

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Juan Jesús Sánchez Manzano.
(Libertad Digital) Rubalcaba tenía prisa por reemplazarle de un puesto clave dentro de la Policía a poco tiempo de que comience el juicio por los atentados de marzo. Han sido, precisamente, sus contradicciones y fallos en esta investigación los desencadenantes de este cese: Sánchez Manzano ha tenido un papel principal en la versión oficial de lo ocurrido. Tan principal, que han sido sus errores los que han ido revelando las sombras del 11-M.

Como responsable máximo de los agentes encargados de la desactivación de explosivos, el papel de Juan Jesús Sánchez Manzano resultaba fundamental en la investigación de los atentados más graves de la historia de España. Sin embargo, ha sido ahí donde la incompetencia del jefe de los Tedax ha quedado más a la vista.
 
¿Titadyn o Goma 2 ECO? Sánchez Manzano se contradijo a sí mismo en un aspecto clave para desentrañar el mayor enigma del 11-M: la dinamita que explotó en los trenes. En la comisión de los atentados, el policía dijo en dos ocasiones que se encontró nitroglicerina en los focos de las explosiones. Sin embargo, esta sustancia no forma parte de la Goma 2 ECO, la dinamita que oficialmente explotó en los trenes. Sí es un componente, en cambio, del Titadyn, un explosivo habitualmente utilizado por ETA.
 
Ante este hecho, Juan del Olmo llamó a declarar en julio de 2006 a Sánchez Manzano para que explicara unas declaraciones que hacían tambalear la versión oficial. El policía dijo que se equivocó y quiso decir dinamita. Aclaró que él era "experto en desactivar explosivos, no en explosivos". Sin embargo, el contenido de su comparecencia ante el juez no se conocen pue forma parte de unas diligencias separadas del sumario de los atentados, sobre las que aún trabaja el magistrado.
 
Las irregularidades del análisis. En contra de lo habitual, los restos de explosivos hallados en los trenes no se analizaron en el laboratorio de la Policía Científica. Fue el laboratorio de los Tedax, bajo la responsabilidad de Sánchez Manzano, el que se hizo cargo de las muestras.
 
Otro hecho irregular fue el informe que se transmitió al juez. No se proporcionó el documento resultante del análisis, sino un resumen del mismo, que además se envió nada menos que seis semanas después del 11-M. En dicho informe, además, no se revelan los componentes de la dinamita empleada, un punto clave para conocer el tipo concreto de explosivo.
 
Un último punto y revelador aspecto en torno a los informes de los explosivos es que, mientras que el efectuado inmediatamente después de los análisis sigue sin estar en manos del juez, el que se proporcionó al magistrado lleva la única firma de Sánchez Manzano. Se necesita, al menos, la firma de dos peritos para que pueda ser tenido en cuenta, según la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Con el agravante, además, de que el jefe de los Tedax, según sus propias explicaciones, no es experto "en explosivos".
 
La metenamina inesperada. Al contrario que los restos hallados en los trenes, el explosivo aparecido en una de las pruebas clave de la versión oficial, la furgoneta Kangoo, sí se analizó en el laboratorio correspondiente: el de la Policía Científica. El análisis, sin embargo, arrojó una nueva incógnita: la presencia de un componente inesperado, metenamina, en la Goma 2 ECO que se encontró en el vehículo de Alcalá. Esta sustancia no forma parte de este tipo de dinamita por lo que se había producido una contaminación de los restos.
 
Lo más curioso, sin embargo, no fue el hallazgo de esta sustancia en el explosivo sino que también se encontró en la muestra patrón de Goma 2 ECO que se envió junto a los restos de dinamita de la Kangoo.
 
Para evitar una nueva contradicción, el informe de la unidad de Sánchez Manzano referente a la mochila de Vallecas concluye que también se había  encontrado metenamina en ella.
 
Una mochila duplicada y otra lista para no estallar. Al juez del Olmo se le remitió desde la unidad de los Tedax una mochila que no era, en realidad, la que supuestamente se encontró en uno de los trenes sin estallar. Un hecho inaudito por el que el magistrado se limitó a pedir explicaciones a Sánchez Manzano. La auténtica, estaba en las dependencias de los Tedax.
 
Pero no ha sido lo único que se le ha ocultado al juez. Tampoco tuvo acceso, durante cuatro meses, a una radiografía de la prueba que condujo a las detenciones. En ella se desvelaba que la mochila tenía dos cables sueltos, es decir: estaba preparada para no estallar.
 
Datos, todos ellos, que se han ido revelando en los 21 meses que han pasado desde el 11 de marzo hasta el pasado 15 de diciembre, fecha en que se conoció su sustitución. Un cúmulo de errores que han precipitado un cese esperado por todos los sindicatos y que deja un gran número de sombras en la investigación de los peores atentados cometidos en nuestro país.

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