Cuarenta y cinco días han pasado, para que se oficializara algo evidente. La entrevista dominical de José Luis Rodríguez Zapatero en "El País", han puesto las cosas donde estaban. Sí alguien tenía dudas, ya no hay motivos para ello.
Todo sigue como antes de la elección del nuevo secretario general del PSOE. Esta cuestión, tan clara sobre el tapete, parece que al Partido Popular le ha costado entenderla.
De la indiferencia se pasó al diálogo, y después del diálogo al ataque. El ejemplo, lo tenemos en las declaraciones de Javier Arenas, que en rueda de prensa -sin que mediara pregunta por medio- ha arremetido contra Rodríguez Zapatero como un líder poco consistente, poco solvente y contradictorio.
Declaraciones de Arenas que llegan un día después de la entrevista de Zapatero en "El País". Algo que, parece, ha llevado el nerviosismo a Génova 13.
Cuarenta y cinco días han tenido que pasar para que, en el PP, se dieran cuenta de que todo sigue igual. Zapatero tiene los apoyos mediáticos de siempre. Nervios y desconcierto entre los populares. En el horizonte aparece un nuevo fantasma: el síndrome Zapatero. Todo sigue igual.

¿Síndrome Zapatero?
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