El Partido Popular ha anunciado que cobrará el año próximo una cuota extraordinaria a todos sus afiliados con el objeto de financiar la seguridad de los cargos públicos. Es una señal más de que estamos todavía muy lejos de la normalidad. La situación de permanente emergencia está cada vez más extendida.
Hay miedo en el País Vasco, pero también en Cataluña y en más puntos de España. Los objetivos de ETA no tienen límite. La barbarie no tiene fronteras. Sólo un dato: el presupuesto de seguridad del PP el año próximo va a ascender a dos mil millones de pesetas. Una cantidad importante, pero que se queda corta cuando hablamos de vidas humanas. Esta medida del PP, que se ve necesaria, no deja de ser preocupante.
En España no se vive en paz. Tenemos ante nosotros no ya un terrorismo independentista, sino un fenómeno de terrorismo urbano, de guerrilla encubierta. Con este panorama, la movilización social se rebela de nuevo como uno de los caminos más adecuados para luchar contra el terrorismo etarra. Una actitud que tiene en el inconformismo una de las armas más eficaces.
Tener que mirar debajo del coche cada mañana, vivir pendiente de las amenazas telefónicas o soportar los insultos escondidos detrás de las pintadas son situaciones de una sociedad que vive inmersa en el miedo. En España se vive con miedo, y somos los ciudadanos los que tenemos que salir de ese triste callejón. Para hacerlo hay que ser inconformista: no como un ejemplo de resignación, sino de valentía.

No nos podemos acostumbrar
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