¡Menudo papelón ha tenido el Vicepresidente primero del Gobierno! Este año le ha correspondido realizar el balance de la incipiente legislatura.
En una intervención bien razonada, el siempre hábil Mariano Rajoy ha ido desgranando los “logros” del gobierno del PP con mayoría absoluta. Una exposición, bien elaborada en las formas, pero con poco entusiasmo en el fondo. Los datos son aparatosos en los números, pero están vacíos en los contenidos.
El Gobierno del PP, cierra el 2000 con un pobre bagaje legislativo. Alguno podrá decir que treinta y tres iniciativas parlamentarias en estos meses son muchas iniciativas. Y quizá con los números en la mano, es verdad. Pero el problema de fondo es otro muy distinto.
El miedo permanente a ejercer el rodillo, o simplemente parecer que se está ejerciendo, paraliza una labor de Gobierno que en muchas cuestiones tendría que tener otro ritmo y agilidad. Al menos tendría que ofrecer más seguridad en los que se hace y menos complejos del pasado. Si el PP tiene una mayoría absoluta, es porque los ciudadanos quieren una capacidad resolutiva en muchas cuestiones.
Se busca en todo el diálogo y el consenso, y eso es bueno. Se escucha a todas las partes, y eso no está mal. Pero el miedo a las acusaciones de rodillo no puede paralizar la acción de un Ejecutivo. Y eso está ocurriendo.
Una realidad unida a la incógnita permanece sobre la sucesión de Aznar, está creando un ambiente de inseguridad, de miedo a equivocarse. En definitiva, muchos planes y poca acción. Todos miran al Jefe. Los ministros pierden autonomía y por lo tanto de forma inmediata también iniciativa.
Y ¡ojo!, el 2001 es decisivo para la gestión. El 2002 será el año de la Presidencia europea y del Congreso del PP, el 2003 el año de la despedida.
Así pues este año que comienza es decisivo para el bagaje final de la actual legislatura.

El miedo a ejercer el rodillo
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