La publicación de un libro por Eduardo Zaplana --el único presidente autonómico que aparece constantemente en las quinielas sobre los delfines de Aznar-- es una indudable apuesta por su proyección nacional dentro de lo que califica como “tercera vía autonomista”, que rompería la dialéctica entre españolismo centralista y nacionalismo secesionista, entre centro y periferia. No es sólo una reflexión teórica, sino que parte de experiencias prácticas: en la bilingüe Comunidad Valenciana no hay ahora ningún partido nacionalista con representación parlamentaria. Descentralización y contribución al proyecto nacional pueden armonizarse de hecho.
La significación del prologuista viene dictada por la militancia en la UCD del actual presidente de la Generalitat valenciana, que fue miembro destacado de las juventudes liberales de Joaquín Garrigues Walker. El libro sale en un momento en el que en la Comunidad Valenciana, según varias encuestas publicadas por medios contrapuestos, no se nota el llamado “efecto Zapatero” y el PP se distancia aún más del PSOE respecto a las últimas elecciones autonómicas y nacionales, en las que los resultados se situaron en términos de mayoría absoluta y feudo popular.
En política la publicación de un libro se considera un riesgo, que parece ser asumido por Zaplana por su interés en definir un proyecto nacional con una importante contribución periférica, superadora de los nacionalismos rupturistas.

Tercera vía autonomista
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