El Partido Popular, en vísperas de la campaña electoral vasca, recoge velas. Varias semanas después de que desde el Gobierno se azuzara la polémica, y que incluso el vicepresidente primero Mariano Rajoy conminara públicamente a la Conferencia Episcopal a que firmará el llamado “Pacto antiterrorista”, ahora parece que de lo dicho nada de nada.
Ha sido el propio secretario general de los populares, Javier Arenas, el encargado de echar tierra encima y desandar lo andado. Ahora, desde el PP dicen que nunca se ha intentado que la Conferencia Episcopal suscribiera el “Pacto”. No sólo eso, sino que los Obispos españoles siempre han mostrado una actitud clara y contundente contra el terrorismo. ¡Menudo descubrimiento!
La actitud de la Conferencia Episcopal ya la conocíamos. No hace falta que sea Arenas quien nos enseñe cuáles son las virtudes de la Conferencia. Cualquiera que haya seguido los medios de comunicación ha comprobado que, desde hace años, la Iglesia española mantuvo siempre una actitud inequívoca en contra del terrorismo sin caer, además, en el etiquetado de ninguna sigla política.
Lo curioso y la novedad, en todo caso, está en saber las razones de este cambio de actitud del PP en una cuestión que, por otra parte, parecía ya cerrada. De repente, sin que viniera a cuento, los populares rectifican. Eso sí, rectifican sin reconocer que lo están haciendo. Simplemente diciendo que todo fue un malentendido y que ya está todo olvidado. Este cambio de actitud es un reconocimiento implícito de una equivocación política y estratégica. Mal medida y peor ejecutada.
En efecto, está todo olvidado, pero no estaría de más que el PP y el Gobierno tomaran nota y no utilicaran más a la Iglesia de forma partidista, pero, sobre todo, de forma innecesaria. No parece el camino más adecuado para rebañar un puñado de votos.

Rectificación encubierta
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