Lleno en la Monumental de Las Ventas el domingo 27. Se lidiaron 6 toros de Araúz de Robles, bien presentados, apuntaron calidad pero no tuvieron fuerza. Otro —tercero bis— de Javier Guardiola blando con peligro.
David Luguillano de canela y oro. Estocada (palmas). En el cuarto, dos pinchazos y un descabello (silencio).
Alberto Ramírez de lila y oro. Un pinchazo y estocada (saludos desde el tercio). En el quinto, dos pinchazos y estocada (saludos desde el tercio).
Juan Bautista de burdeos y oro. Pinchazo y estocada caída (silencio). En el sexto, estocada (silencio)
Tarde muy calurosa en Las Ventas. Pegaba el sol de verdad pero no asustó a los impenitentes aficionados que durante la feria no perdonan una tarde. Ojalá en julio, agosto y septiembre se acordasen de que la plaza de toros sigue allí.
Confirmó alternativa Alberto Ramírez y causó una grata impresión en su primera tarde como matador en Madrid. El toro de la ceremonia tenía mucha calidad, lástima que no la acompañara con fuerza. Ramírez supo cuidar las condiciones del animal, incluso consiguió alguna serie notable con la izquierda. Acertó a la segunda con el estoque y el público le premió con una justa ovación. En el quinto, el castellonense mostró mucha decisión. Recibió al burel con dos largas cambiadas muy ceñidas y se lució en un quite por chicuelinas. Con la muleta abrió faena con las dos rodillas en tierra, consiguiendo los olés del público. Luego, ya en la vertical, se fajó con el Araúz de Robles y consiguió tandas brillantes por ambos pitones. Demostró valor y clase. Otra vez falló con la espada y pinchó dos veces antes de dejar una estocada desprendida.
El segundo pareció, de salida, ser un torazo de triunfo grande, luego empezó a perder las manos y no dio opción al lucimiento. Luguillano estuvo centrado con el bovino y consiguió algún muletazo suelto de buen trazo. Lo mejor la estocada con la que el pucelano despachó al de Araúz de Robles, si llega a matar así su otra tarde en Las Ventas alguna oreja hubiera cortado. Se lució con el capote Luguillano en su saludo al cuarto. Al igual que sus hermanos, el cornúpeta apuntó buenas condiciones pero era excesivamente blando. Imposible hacerle nada con la muleta porque no se tenía en pie. Volvió a las andadas con la espada y pinchó dos veces antes de acabar con el burel con un golpe de descabello.
Tanto estaba yendo el cántaro a la fuente —los toros al suelo— que el tercero fue devuelto por inválido. El sobrero, de Javier Guardiola, desarrolló mucho sentido en la muleta, colándose por ambos pitones. Juan Bautista no se complicó la vida con él y se fue rápido a por la espada. Acabó con el burel con una estocada caída que siguió a un pinchazo. El sexto de Araúz de Robles estuvo en la línea de toda la corrida. Juan Bautista estuvo muy aseado con el burel y le sacó series de buen corte. Una pena que la embestida del morlaco tuviera tan poca emoción y el público estuviera deseando irse a ver los resúmenes del fútbol.
Calidad sin fuerza en Las Ventas
En Sociedad
Servicios
- Oro Libertad
- Inversión
- Securitas