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Fallaron los bovinos contra los equinos

Lleno en la Monumental de Las Ventas este sábado 2 de junio. Se lidiaron 6 toros de La Laguna, bien presentados

Luis Domecq. Rejón de muerte después de un pinchazo (silencio).
Antonio Domecq. Dos rejones de muerte (silencio).
Sergio Galán. Rejón de muerte muy trasero y cuatro descabellos (ovación).
Diego Ventura. Un rejón de muerte (ovación).
Por colleras Domecq-Domecq. Rejón de muerte y un descabello (palmas)
Por colleras Galán-Ventura. Rejón de muerte y doce descabellos (palmas).

No pudo pasar de entonada la actuación de Luis Domecq en el que abrió plaza. El burel de la Laguna se rajó muy al principio de faena y no hubo manera de sacarle de las tablas. Aunque estuvo aseado con las banderillas, tal vez hay que achacarle al rejoneador que clavara tres rejones de castigo, ya que desde el principio se vio que el bovino no estaba precisamente sobrado de fuerzas.

Auténtica mala suerte fue lo que tuvo Antonio Domecq. Cuando estaba calentando los tendidos, banderilleando por quiebros muy toreros y ceñidos a lomos de Oleo, el toro se partió una pata y debió cortar su faena. Una pena porque la actuación del jerezano iba por el camino del lucimiento.

Sergio Galán estuvo muy seguro en el tercero. El de la Laguna era un manso complicado que se aculó en tablas. Galán expuso mucho y se fue a hacer faena al hilo de las tablas. Clavó banderillas siempre arriba, con mucho riesgo en los embroques —impresionó con el equino Montoliú— quebrando en un palmo de terreno. Pudo haber tenido mayor premio que la ovación de no ser porque falló de fea manera con el rejón de muerte.

El cuarto de la tarde, que correspondió a Diego Ventura, fue tan manso como todo el encierro pero espectacularmente violento. Se puso de manifiesto cuando al recibir un rejón de castigo saltó el morlaco y casi tira al jinete de la montura. Luego siguió durante toda la lidia tirando gañafones y embistiendo con bruscas oleadas de manso. Diego Ventura templó bien las descompuestas embestidas del morlaco y brilló al clavar las rosas por dentro. Usó con eficacia el rejón de hoja de peral y ganó la ovación del respetable.

Muy compenetrados están los hermanos Domecq toreando por colleras. El toro de la Laguna fue tan manso como sus hermanos. Sin atosigar mucho al burel, los caballeros jerezanos clavaron siempre con limpieza, en lo alto y reunido, sin apenas pasadas en falso. Acertó a la primera Luis con el rejón de muerte y remató Antonio con el descabello. Justa la ovación del público.

El sexto fue el único que apuntó cierta condición en toda la tarde. Sin ser un prodigio de bravura, el bovino se arrancó con cierta alegría a los caballos y no se rajó en tablas como los otros. Galán y Ventura buscaron la espectacularidad en la lidia, con momentos de brillantez de cara al público. Lástima que emborronaron su sincronizada actuación con innumerables fallos al descabellar.

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