Estaba cantado que los talibanes o el Taliban, como les llaman algunos aquí, no iban a entregar maniatado y amordazado a Ben Laden aunque pudieran y quisieran. El problema está en que no le da la real gana y les parece muy bien todo lo que hace con su organización y sus dineros este criminal de alta estofa. Lo que los talibanes han hecho hasta ahora es ganar tiempo, marear la perdiz, decirle a los pakistaníes que se lo están pensando mientras llaman a la guerra santa contra el Gran Satán norteamericano.
Ni aunque la CIA entregase al gran “mulá” afgano una fotografía de Bin Laden felicitando a los genocidas del martes negro, iban los “estudiantes islámicos” (que es eso lo que quiere decir taliban) de Kabul a intentar siquiera el gesto de echarle mano al supuesto responsable de la masacre. Todo eso estaba cantado y era elemental.
También era elemental que algún país de los que promueven, subvencionan y apoyan a los grupos terroristas islamistas había echado una o varias manos a los pilotos suicidas que, con tanta puntualidad como conocimiento técnico y medios, destruyeron las Torres gemelas de Nueva York y a punto estuvieron también de hacerlo con el Pentágono.
Una operación de estas características no puede realizarse sin que haya estructuras poderosas de inteligencia, comunicaciones, tecnología y dinero. Era también elemental esta complicidad aunque todo este asunto está por ahora en una tenue penumbra que algún día alguien será capaz de disipar a morterazos o con misiles.
Por último, estaba también cantado que algunos aliados europeos desplegarían reticencias y amagarían críticas al un tanto irreflexivo proyecto de disparar contra todo aquello que se mueve en algunas zonas calientes. Era elemental que los aliados de la OTAN pidiesen más detalles antes de meterse en una guerra que no es guerra contra un enemigo que no se conoce ni ha sido identificado. En la emoción del instante, las solidaridades son fáciles de lograr. Cuando el humo de la hecatombe se disipa, resultan mucho más difíciles de mantener. Elemental, señor Bush.

Elemental, señor Bush
En Portada
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida