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La resaca

Muchos franceses no han asumido todavía la espectacular victoria de Jean Marie Le Pen y el estruendoso hundimiento de la llamada “izquierda plural”, especialmente del Partido Comunista, literalmente pulverizado. Tras la “noche triste” de Jospin y Chirac (la pareja que según todos los medios de comunicación, franceses y, por supuesto, españoles iba a disputar la Presidencia) ha llegado el momento de hacer balance y, sobre todo, de mirar al futuro. Pero una vez más los políticos profesionales franceses han ofrecido en las últimas horas un ejemplo detestable de irresponsabilidad. Las querellas partidarias, los insultos y acusaciones, los ajustes de cuentas se iniciaron antes siquiera de apagarse el eco de una retirada digna, la de Lionel Jospin, que asumió su derrota renunciando a la vida política.

Socialistas, “verdes”, comunistas, trotskistas han tenido que tragarse el inmenso sapo de pedir a sus electores que voten a Chirac, porque, según dijo François Hollande, el nuevo líder del Partido Socialista, “Chirac es nuestro adversario en la democracia, Le Pen es nuestro enemigo en Francia”. Previamente, sus amigos habían calificado al actual presidente de ladrón, corrupto, mentiroso y otras lindezas.” Votaremos con la mano en la nariz” dijo un ministro.

Mientras tanto, Le Pen, superstar, muerto de risa ante la querella de sus enemigos. En su breve y tonante conferencia de prensa, el presidente del Frente Nacional ha reiterado sus conocidos puntos de vista sobre Europa y prometió sacar a Francia de la UE si llega al poder. Todo el mundo sabe, Le Pen el primero, que esta eventualidad es nula. Le Pen cree que la venganza es un plato que se consume frío y tras muchos años de odio indisimulado quiere ahora ocuparse de Chirac.

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