Cuando José María Aznar hace juegos de palabras, cuando no es rotundo en sus expresiones, cuando no despeja los interrogantes es que hay "gato encerrado". El presidente del Gobierno en Washington, en un desayuno informal con periodistas, preguntado por la posible e inminente crisis de Gobierno ha dicho: "todavía no he hablado conmigo mismo de la crisis de Gobierno, ni tampoco he decidido sobre lo que haré después de las elecciones generales".
Demasiado genérico, demasiado esquivo, demasiado equívoco. Aznar, cuando se refiere a estos asuntos, no miente; simplemente evita hablar de la cuestión manteniendo siempre la incógnita. Aznar no ha negado que se vaya a producir una crisis de Gobierno, ha dicho que "todavía" no ha abordado el posible cambio. Puede ser cierto que el presidente del Gobierno no haya dado la "ultima vuelta" a las novedades en su Gabinete, pero, desde luego, de lo que no podemos dudar es de que el presidente tendrá en la cabeza el calendario perfectamente marcado. Una de las virtudes políticas que destaca en José María Aznar es saber marcar los tiempos. En este caso, además, se la juega especialmente, cuando estamos hablando de la crisis para conformar el Gobierno de su despedida, del sprint final de su carrera política, y por lo tanto, no parece dispuesto a desperdiciar la ocasión. Aznar quiere hacer su gran Gobierno, y en este caso, no debería haber improvisaciones de última hora, en bien de la eficacia.
No es casualidad que los nervios y la expectación hayan llegado de forma simultánea a La Moncloa, a los Ministerios y a la calle Génova. En todos los centros de poder popular se barruntan cambios, se perciben aires de novedad, se intuye movida. Aznar lo sabe, se divierte y disfruta con el desconcierto, pero sobre todo no niega, no rechaza ninguna posible crisis, simplemente responde con una imprecisión precisa:... "todavía".
Por cierto, en este mismo encuentro con periodistas, José María Aznar nos ha dejado a todos tranquilos. No ha querido despejar qué será de él después de las elecciones generales, pero sí ha querido mandar un mensaje de tranquilidad a los suyos: "No haré un programa de televisión", en referencia a la iniciativa del ex-presidente nortemaricano Bill Clinton, que va a actuar de presentador en un canal de televisión.
En resumen, Aznar mantiene la incógnita. "Todavía no ha llegado el momento para la crisis" dice, y añadimos que ese momento... "llegará".

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