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Europa, más cerca

A José María Aznar le ha gustado la idea, y no lo ha podido ocultar. El diario británico Financial Times publicaba este jueves que el presidente francés, Jacques Chirac, y el primer ministro británico, Tony Blair, apuestan por crear una futura presidencia del Consejo de Europa. El influyente periódico económico también afirma que Aznar sería un buen candidato para convertirse en el nuevo presidente permanente del Consejo, una vez termine su mandato al frente del Ejecutivo español.

Esta propuesta, que es nueva en su formato, es en sí misma de un importante calado. La idea que en estos momentos maduran los jefes de Gobierno europeos es que, con la próxima reforma institucional de la Unión, las presidencias de turno que ahora son semestrales se conviertan en trianuales y esa presidencia, en lugar de tener un carácter rotatorio, tenga una cabeza visible y permanente. Para ese cargo es para el que han pensado en José María Aznar.

Tendría un rango de Jefe de Gobierno, o mejor dicho, de “supra” Jefe de Gobierno, con un gran peso político. Estaría por encima del presidente de la Comisión Europea, que se tendría que contentar con un cometido mucho más técnico y administrativo. Aznar se convertiría de esta forma en la cabeza visible de la UE, anfitrión y responsable de los Consejos Europeos y con un alto rango de representación política. Desde luego, se trata de una salida dorada con verdadera actividad política y con un gran prestigio internacional.

Hasta aquí las ideas, las conjeturas y las propuestas. Pero lo más interesante de todo esto es que, cuando el presidente Aznar era preguntado por ello, en dos ocasiones, durante una rueda de prensa celebrada en La Moncloa este jueves, en ningún momento ha desechado la posibilidad. Más bien lo contrario. Lo dicho por Aznar se puede resumir en dos afirmaciones: “Sobre esa cuestión no puedo hablar” y “si quieren algo de mí, ya me lo propondrán”. Es suficientemente genérico como para no cerrar ninguna puerta. Pero es más: en ningún momento se ha mostrado esquivo o inapetente ante tal posibilidad.

Desde luego, con lo publicado primero y con lo matizado después, la llamada “opción europea” se presenta como una excelente salida para el presidente del Gobierno español. Incluso mantendría una carga política y de representación mucho mayor de la que en un primer momento se podía barajar como presidente de la Comisión Europea. Ser presidente permanente del futuro y renovado Consejo es una propuesta atractiva a la que Aznar no podría negarse.

Además, de golpe mata varios pajaros: se mantiene en la política de altos vuelos y se separa de la política domestica, pero mantiene la puerta de España abierta en todo momento con un prestigio internacional que previsiblemente ira en aumento. La jugada es, desde luego, redonda. Europa parece estar cada vez más cerca del currículum político de Aznar. En breve lo sabremos. Sus colegas europeos no serán tan disciplinados como los miembros de su partido y el presidente no les podrá mandar que se callen como ha ocurrido aquí con la sucesión.

El camino de Europa está abierto y da la impresión de que sería por la puerta grande.

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