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Junio, mes decisivo para Aznar

El mes de junio está marcado en el calendario político del presidente del Gobierno como un período decisivo. Durante las próximas semanas, Aznar se juega el resultado final de la Presidencia española de la Unión Europea. Además, también tendrá que gestionar una situación complicada a causa de la convocatoria de huelga general el próximo 20-J. Con respecto al Consejo Europeo de Sevilla, el Gobierno ha mostrado días atrás unos buenos reflejos ante la opinión pública europea al convertir la Cumbre en un encuentro centrado en el análisis de la inmigración ilegal. La cuestión, de alto interés y de preocupante urgencia, no basta con plantearla con cierta solemnidad en un orden del día. Ahora, el presidente deberá arbitrar una fórmula de consenso con medidas eficaces en un asunto que se está convirtiendo en una de las grandes prioridades europeas.

Pero Aznar, con esta iniciativa, se ha encontrado con algunos opositores a sus propuestas. Es el caso de los países nórdicos y del Benelux. Frente a esta situación, su labor fundamental consistirá en alcanzar, al menos, un principio de acuerdo en dos puntos básicos: el control de las fronteras comunitarias y la posibilidad de penalizar a países terceros, ajenos a la UE pero que reciben su ayuda generosamente, incapaces de controlar sus flujos migratorios. A este respecto, no debemos olvidar que Aznar ha dado algunos bandazos en política de inmigración en los últimos años, pero también ha de reconocerse que muchos de sus colegas europeos hasta hace bien poco preferían esconder la cabeza como el avestruz ante este problema, que va en aumento.

Respecto a la huelga general del 20-J, el Gobierno tiene una oportunidad de oro para demostrar su maestría a la hora de neutralizar una convocatoria que no parece tener el apoyo social necesario. Cuando es evidente la alta intencionalidad política de esta iniciativa sindical, apoyada ya sin tapujos por PSOE e IU, el Gobierno tiene ante sí una fantástica oportunidad para demostrar que la sociedad española prefiere el mensaje de tranquilidad y de crecimiento económico del Ejecutivo a las propuestas vacías y sin sentido de los sindicatos y de los partidos de la izquierda. El PSOE, que sigue sin aprender del pasado, se vuelve a subir a un tren oportunista, hueco de propuestas y lleno de ruido.

El presidente Aznar, que desde el primer momento ha lanzado un mensaje claro y nítido, es ahora cuando debe apostar por la misma política económica y social que ha mantenido durante estos años en La Moncloa. El próximo 20 de junio las calles no se van a vaciar y el país no se va a parar. Por ello, el Gobierno tendrá que articular una buena estrategia para que queden en evidencia aquellos que, con esta convocatoria, solo están buscando un cierto protagonismo pasajero que en sus propias organizaciones ya no tienen. El Ejecutivo tiene todo a favor para pilotar bien la crisis, pero ahora tiene que hacerlo.

Así pues, este mes de junio puede marcar toda la legislatura. En Europa y en España, el Gobierno tiene todas las papeletas par ir por el buen camino, pero ahora deberá hacerlo correctamente.

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