Menú

No existe el derecho de secesión

Existen los derechos personales, pero no los colectivos. Esos esencialismos en nombre del pueblo, esa abstracción tribal, han sido, son y serán las coartadas para los exterminios y los campos de concentración. No existe el derecho de secesión. No lo contempla, por supuesto, la Constitución española, pero es que no lo contempla ninguna, porque su misma suposición hace metafísicamente imposible la existencia de Constitución alguna.

Cuando nos encontramos ante el riesgo mayor para la convivencia desde que comenzó la democracia en España, conviene recordar el ejemplo de Abraham Lincoln. Éste era contrario a la esclavitud, pero consideraba aún más prioritario mantener la unión. Y la reclamación del derecho de secesión por los estados del Sur era la coartada para tener esclavos.

Con su impronta etnicista y lingüística, el Estado nacionalista vasco que se pretende, implicaría la proscripción del castellano, la asimilación forzada de los constitucionalistas y un proceso de ingeniería social en el que el número de víctimas sería infinitamente superior a lo imaginable. Como muestra, tenemos el terrible precedente de los cerca de mil asesinados por el terrorismo nacionalista.

Sería la ruina para el País Vasco, una sociedad industrial, exportadora, cuyo mercado fundamental es el resto de autonomías españolas o el de otras naciones a través de los acuerdos del Estado español. Sería un País Vasco fuera de Europa, pues en su estúpido enloquecimiento totalitario, no sólo pretende destruir España, también quiere exportar el conflicto a Francia.

Hay mucha gente que ahora mismo, por ejemplo, está dejando de comprar en Eroski. El insulto a la inteligencia de los nacionalistas que, por un lado, te agreden, te desprecian e incluso te matan, y por el otro piensan que la víctima no va a reaccionar, es un error de diagnóstico. Como lo de que la cesión puede ser permanente. Cierto que hasta ahora no se ha hecho otra cosa que ceder, y entonces los chantajistas y sus matones se crecen, pero no parecen percibir –creen que todo el mundo es comprable como los franquistas Polanco y Cebrián– que en esta hora de la verdad la cuestión es que ya no queda por ceder, salvo la nación, la Constitución y la libertad personal. Y esa ya es una cesión nihilista. El suicido que siempre exigen los totalitarios.

En España

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida