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Los chicos de Carod

Esta vez, otra vez, los "chicos de Carod" se han quitado del medio. Una vez más, los republicanos han desaparecido a la hora de asumir responsabilidades. Han vuelto a tomar el pelo a los del "talante"

Los sucesos del barrio del Carmelo en Barcelona marcan, sin fisuras, la forma de hacer y de gobernar de este Gobierno. Al final –los hechos son tozudos– Madrid y Barcelona tienen el mismo Ejecutivo. Son fórmulas diferentes –de acuerdo– pero tienen resultados similares.
 
¿De que estamos hablando? Pues sencillamente que el Gobierno de Zapatero y el Gobierno de Maragall tienen un punto en común. Esta unión se llama Esquerra Republicana. Sin ella no pueden gobernar y por ella pasa toda decisión política. Y, además, es tal la dependencia de los independentistas que los socialistas son incapaces de aguantar en el poder sin los caprichos del partido de Carod Rovira.
 
No podemos olvidar que la crisis del Carmelo, una gravísima crisis por muchos motivos, podría llevarse por delante a algunos responsables políticos. Pero –no tan casualmente– ninguno de ellos pertenece a Esquerra. Esta vez, otra vez, los "chicos de Carod" se han quitado del medio. Una vez más, los republicanos han desaparecido a la hora de asumir responsabilidades. Han vuelto a tomar el pelo a los del "talante".
 
Y es que los socialistas se han dejado engatusar de nuevo. Los republicanos dan las voces, ponen la pimienta y esquivan las críticas; los socialistas aguantan el chaparrón, se llevan las tortas y previsiblemente las dimisiones. Por estar en el poder pierden la dignidad política y lo que haga falta.
 
Las negligencias cometidas en el Carmelo tienen una repercusión real y social de gran envergadura. Las cosas se han hecho muy mal, se han cometido errores y se ha buscado el menor coste posible en unas obras que requieren antes que nada seguridad. Pero es que además desde el Gobierno catalán se ha buscado tapar el error con un "apagón informativo" sin precedentes en un sistema democrático. Han pretendido tapar este escándalo con órdenes políticas sobre los medios de comunicación; algo que es de vergüenza ajena.

Pero en Cataluña nunca pasa nada. Es el mundo feliz llevado al extremo. Es el mundo irreal donde todo funciona bien, y cuando algo no funciona se tapa. Eso si, ERC siempre se lleva la mejor parte, mientras que los palos son para los socialistas. De los primeros se puede esperar cualquier cosa, de los segundos sólo podemos decir que les toman políticamente el pelo. Aunque –estarán conmigo– que es de una irresponsabilidad extrema dejarse chotear cuando se está en el poder. Lamentable.  

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