No es fácil encontrar algún referente similar en la democracia española. Pero desde luego llegar en la situación en la que llega el presidente Zapatero a su primer Debate sobre el Estado de la Nación es imposible de encontrar en la hemeroteca. En principio, el manual de un Jefe de Gobierno que se precie recoge que el primer Debate anual es el mejor de todos. En él se vende la gestión de un año primerizo y al mismo tiempo se puede esbozar "con imaginación" el resto de la legislatura. En esta ocasión Zapatero no puede llegar en peores condiciones y con una imagen más deteriorada a la cita de este miércoles. Exhibirá una amplia oferta de escapes de agua.
Tendrá que explicar la desastrosa política exterior que nos ha llevado a una posición marginal, tendrá que dar cuenta de una política de vivienda inexistente, tendrá que justificar una política de inmigración improvisada, tendrá que balbucear excusas sobre los motivos que han llevado al Gobierno a no investigar sobre el 11 de marzo, tendrá que mirar al techo para evitar el ridículo de alguien que vive hipotecado por los nacionalistas, tendrá que esconderse para no explicar la política sectaria contra principios muy asentados en la sociedad, tendrá que escapar del hemiciclo para no dar cuenta de la obsesión por abrir todas las heridas del pasado, tendrá que ponerse colorado por estar a escondidas negociando con los terroristas etarras con el apoyo de los nacionalistas vascos. Tendrá, en definitiva, que dar cuentas de cómo en un sólo año el presidente del Gobierno ha conseguido abrir en canal España. No tiene modelo, no tiene principios, no tiene vergüenza.
Rodríguez Zapatero se enfrenta a su primer Debate sobre el Estado de la Nación, con un bagaje lamentable en la gestión y con una cuenta de resultados que asusta por la ineficacia. La cita de esta semana para el Jefe del Gobierno en el Parlamento puede ser crucial. Hasta ahora ha vivido parapetado detrás de muchos medios de comunicación que le han puesto la alfombra roja. Este miércoles y jueves, Zapatero va a estar a solas con sus miserias, con sus debilidades y con su ramplonería. El presidente del Gobierno sin ayudas y sin golpes de efecto. Zapatero sin trampa, ni cartón. Y eso para un político que vive de la nada es un examen de mucha importancia.
El presidente llega a este Debate con lo mínimo. Mucho va a tener que trabajar su equipo de colaboradores para pasar la prueba. Zapatero en el Parlamento hace aguas por todos lados, por lo que en esta ocasión la situación es crítica. Pronto saldremos de dudas.![]()

ZP, sin trampa ni cartón
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