La encuesta del CIS que hemos conocido este jueves es la confirmación evidente de la situación límite en la que se encuentra Rodríguez Zapatero. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas se conoce como la encuesta "oficial" del Gobierno y está siempre muy cocinada al gusto del consumidor, es decir –en este caso– al gusto de Zapatero y sus chicos. Por lo tanto, los números y los porcentajes de esta ocasión son una pista clara de que este Ejecutivo está por los suelos.
Llevamos algo menos de media legislatura y el Gobierno ha perdido la confianza de los ciudadanos, el PSOE ha dilapidado toda la diferencia electoral que tenía con el PP y Zapatero ha suspendido en la valoración de los ciudadanos. Unos resultados desastrosos cuando, en principio, se encuentran en el momento más dulce de la legislatura. La realidad es que han tocado fondo demasiado pronto; y lo que es más llamativo, no parece que vayan a recuperarse. Siguen inmersos en esa actitud terca, tosca, zafia e insultante que ya es habitual. Están cada vez más lejos de la realidad y de los ciudadanos.
En la situación opuesta se encuentra el Partido Popular. Los populares se han encontrado –sin esperarlo– con todo el viento a favor. Quizá por ese componente no previsto deberían ser conscientes de algunas cuestiones. Primero, el Gobierno está por los suelos, no tanto por los méritos de los populares como por la ineficacia e irresponsabilidad de Zapatero y sus ministros. No es momento para que en la calle Génova ningún sesudo estratega se ponga medalla alguna. Es verdad que las cosas van bien para el PP, pero queda mucho para las elecciones y además ahora viene lo más complicado para un político: pilotar correctamente la crisis del adversario y no morir borracho de éxito.
El Partido Popular está en una situación que no podía ni figurar hace unos meses. Pero no hay que olvidar que todavía pulula por las oficinas de Génova mucha gente que no sabe lo que es hacer política en la oposición. El PP está en un momento clave. Puede ocurrir cualquier cosa. Sacar provecho de la crisis, o, por el contrario, estropear desde el engreimiento esta situación óptima en lo electoral. Si algunos se confían con lo que se han encontrado se la pueden pegar con tanta rapidez como el Gobierno socialista. Si los "centristas profesorales" entran en escena en Génova se acabó lo que se daba. Y en el PP conocen bien este especimen político. Ellos sabrán.
