
Como viene siendo habitual en algunas reflexiones, sobre todo de enemigos deportivos que dicen querer lo "mejor" para el Atlético, cada vez que algo ocurre en el Wanda Metropolitano la mirilla del rifle de francotirador se sitúa sobre la cabeza de un tal Diego Pablo Simeone. Para cualquier cosa. Y no es un rifle, son varios. De hecho los hay con bazokas debido a que el Cholo no se fue cuándo ellos dijeron, que es todos los años desde 2014, porque el Atlético ganó títulos que ellos dieron primero por ganados en diciembre y luego por perdidos en mayo o simplemente porque se les ha secado la boca de hablar de fin de ciclo desde hace más de un lustro. Lo entiendo, debe ser frustrante. Desde aquí, un fuerte abrazo.
Volviendo al tema, esos rifles enfocan ahora al Cholo Simeone por la gran explosión futbolística de Joao Félix porque, ya saben, si Joao jugaba mal era por culpa de su entrenador y si ahora lo hace bien es a pesar de su entrenador. No hay un término medio. En mi caso y ahí tíenen todos los programas de Fútbol esRadio emitidos para buscar lo que dije en su día, la culpa de que la situación de Joao no fuese la mejor era repartida. Ni él tenía razón ni tampoco Simeone. Ni Joao era injustamente suplente siempre ni lo era justamente en todas las ocasiones. Era y es una lucha de egos y las dos partes, siguiendo por el camino por el que andaban, iban a salir perdiendo.
Dicho lo anterior y viendo que todo ha cambiado, no voy a ser un demagogo de manual para decir que ahora todo es gracias al Cholo, pero ojo, tampoco voy a tener la jeta de decir que Joao brilla en el firmamento a pesar de un Simeone maligno que llegó a verter sangre sobre un caldero para gafar a su propio jugador. La culpa del buen nivel de Joao es repartida, es decir, exactamente igual que antes, pero al revés. ¿Por qué está de sobresaliente el luso? Porque tiene la confianza de su técnico, ya no es el primer cambio y sí, aunque no quieran vender esto en el mundo veleta de los "analistas de la realidad", porque el chico hace ofensiva y defensivamente cosas que antes no hacía. Esa es la realidad y el que no lo quiera ver, que se ponga Netflix o a Carlos Alcaraz, que seguro que disfruta mucho de ambas cosas.
Es un hecho que Joao Félix ha cambiado su forma de jugar y lo ha hecho en ambas facetas del juego. Pongo ejemplos, no palabras al azar. El otro día en el campo me dio por seguir a Joao Félix cuando la pelota y por tanto la cámara de televisión estaban en otro lado. Joao, ahora, cuando falla en la presión y la pelota le supera, insiste un poco más que antes. Cuando el equipo bascula y debe cerrar zonas de pase, insiste un poco más que antes. Cuando tiene motivos para quejarse ante una mala jugada de ataque, se queja un poco menos. Y todo eso, todos esos "un poco más" o "un poco menos" son los que gustan a Simeone. Ojo, al revés pasa lo mismo. Cuando Simeone quiere quitar a alguien porque necesita más frescura, no quita a Joao. Cuando el Cholo necesita más mordiente arriba, añade algo más, pero con Joao. Y todas esas acciones, sin quitar a Joao Félix, hacen que el portugués esté arrasando dentro del terreno de juego.
Todo esto lo puedo decir porque en su momento no sentencié ni a uno ni a otro. Los que me siguen cada semana saben que creo poco o nada en extremos. Lo sorprendente es ver como el extremismo siempre acecha la figura de Diego Pablo Simeone. Sí, con francotiradores. Pasó en su día con Lemar y ahora pasa con Joao Félix. La realidad es que son ellos los que tienen un fútbol de quilates. Son ellos de los que depende siempre ver su mejor versión. Pero la ‘casualidad’ hace que ese gran rendimiento llegue cuando tácticamente crecen.
Ahora toca vender otra cosa en contra de Simeone. Bueno, los seguidores rojiblancos están acostumbrados. De hecho, no se descartaba que como un día Will Smith se puso la camiseta del Atlético en un estreno de cine, la culpa del guantazo a Chris Rock la tuviese la actitud de Simeone. Parece que no han sacado ese tema de momento. De momento. Lo que sí sacaron los propietarios de los rifles es que Joao no celebró los goles con Simeone pese a la muerte de su padre. La sorpresa que se llevaron después fueron las palabras de ánimo y la dedicatoria del portugués a su entrenador al acabar el partido. En fin, sorpresas te da la vida. En 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022. ¡Madre mía, es que los entiendo! Son muchos años de sorpresas. Lo dicho, un abrazo fuerte.
PD: el abrazo más fuerte y el pésame, por supuesto, para la familia Simeone. DEP Carlos.
