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Pablo Molina

El orgullo de servir a Sánchez

Pocas veces se ha visto a un ministro hacer un ridículo tan espantoso como el que ha hecho Robles este martes.

Pocas veces se ha visto a un ministro hacer un ridículo tan espantoso como el que ha hecho Robles este martes.
Margarita Robles, antes de comparecer en el Congreso. | EFE

La comparecencia de Margarita Robles para balbucear pretextos sobre la destitución de la directora del Centro Nacional de Inteligencia es uno de esos episodios peculiares que nos brinda el sanchismo con periodicidad prácticamente semanal. Pocas veces se ha visto a un ministro en situación similar hacer un ridículo tan espantoso, pero la pertenencia al Gobierno de Sánchez exige unos sacrificios que los afectados asumen con la mejor disposición, conscientes de que sirven a un fin supremo: mantener a Sánchez en el poder.

Todos sabemos que la cabeza de la directora del CNI es un tributo de Sánchez a sus socios parlamentarios para tratar de mantener a flote la legislatura. También Margarita Robles, que este martes se deshacía en elogios hacia la labor exquisitamente ajustada a derecho de la cesada, de cuya lealtad a España, según la ministra, no cabe dudar. Lo sorprendente es que haciendo gala de esas dos virtudes no hubiera sido decapitada por Sánchez mucho antes, pero al final han detectado que en el Gobierno había una patriota y la han fulminado en el acto. Y todo esto con Margarita Robles convertida en la mano ejecutora de un enjuague vergonzoso que, al menos, servirá para evitar que siga siendo considerada como una ministra ajena al socialcomunismo y, en consecuencia, leal a los intereses de todos los españoles.

Pero el servicio a Sánchez exige una cuota añadida de deshonra profesional, porque nadie que no se haya degradado lo suficiente puede ser útil a un proyecto liderado por un personaje que ha hecho de la humillación ante los traidores el eje vertebral de su mandato. Por eso Margarita se siente "muy orgullosa de servir al equipo de Pedro Sánchez". Claro que sí, Marga; es que es para estarlo. ¿Cuánto tiempo creerá esta mujer que va a seguir en el cargo? Porque su cabeza es la siguiente que rodará por la escalinata de la Moncloa para dar a los separatistas catalanes una satisfacción más, a ver si se calman y se centran en seguir destruyendo Cataluña, que es su verdadero cometido.

Las palabras serviles de Robles recuerdan a las de las víctimas de las purgas de Stalin, que lloraban de agradecimiento al Padrecito que los iba a asesinar junto a toda su familia hasta el tercer grado. Para la todavía ministra, "estar aquí es un regalo de la vida y, desde luego, un regalo del presidente del Gobierno". En la Moncloa ya están eligiendo el papel para envolvérselo con un lazo morado y rojo para celebrar que no la cesan; es solo que va a disfrutar de una bonita sustitución.

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