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Agapito Maestre

¡Sánchez, sin moción de censura!

Entre un tipejo analfabeto y autoritario y un funcionario de partido sin agallas para el debate político, a uno le dan ganas de echarse al monte.

Entre un tipejo analfabeto y autoritario y un funcionario de partido sin agallas para el debate político, a uno le dan ganas de echarse al monte.
Alberto Núñez Feijóo escucha la intervención presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el pleno del Senado. | EFE

Sánchez es feliz. No tendrá que someterse a una moción de censura. El país está patas arriba. Esto no tiene dirección. La nación es una barquita a la deriva. Un día sí y otro también está bombardeada por exterroristas y separatistas. Pero el líder de la Oposición está tranquilo. Espera las elecciones con placidez y sosiego. ¡Ay, amigos, las elecciones! ¡Qué cosa será eso de las elecciones para Feijóo! No creo que lo explique. Pero nosotros tenemos la necesidad de decirle: ¡Provoque ya elecciones! Y déjese de monsergas ridículas sobre los coches de más diez años y cosas parecidas. Uno escucha a Feijóo y tiene ganas de largarse de aquí. Entre un tipejo analfabeto y autoritario, gritón y maleducado, y un funcionario de partido sin muchas agallas para el debate político, a uno le dan ganas de echarse al monte.

El listillo de Feijóo dijo de modo vergonzante algo gravísimo para todos los españoles. Su decir estaba lleno de vergüenzas, reticencias y mala retórica. Falto, en fin, de estilo, repitió Feijóo en el Senado algo que todos intuíamos: "No haré ninguna moción de censura". Es obvio que a Sánchez la cosa le viene de perlas. Es una gran bombona de oxígeno para la coalición gubernamental. Nada diré contra los que mantienen lo contrario. A las alturas de este partido, donde la nación ha desaparecido y el Estado se derrumba por todas partes, no perderé el tiempo discutiendo con estultos. No deseo que nadie me confunda con ellos. La posición de Feijóo, se mire por donde se mire, no tiene defensa. Si este hombre acobardado y sin capacidad para contarnos su programa algún día consigue ganar las elecciones sin ayuda de VOX, preparémonos para dar tumbos y más tumbos. Uno tiene la sensación de que este "líder" no cree en su profesión, es decir, en la política. Y, sobre todo, renuncia a utilizar uno de los grandes instrumentos que ofrece la Constitución, cuando la situación del país está al borde del precipicio.

La moción de censura está hecha, en efecto, para cambiar el gobierno. Y está demostrado que puede cambiarse. Es algo que Sánchez hizo ante la estulticia de Rajoy. Y por eso, sí, estamos como estamos: sobreviviendo en un régimen autoritario. Esto es tan autoritario que no pasa un día sin que repriman libertades, impongan a los jueces la forma de repartir justicia y nos hagan más desiguales ante la ley. Sin embargo, el líder de la Oposición dice que no planteará ni ahora ni en el futuro una moción de censura. ¡Olé, valiente! La renuncia a la moción de censura es una prueba, otra más, de que vivimos en un régimen autoritario. ¿Por qué renuncia Feijóo a la moción de censura?, ¿porque la va a perder o porque no tiene nada qué ofrecer?, ¿porque está maniatado por el autoritarismo del gobierno o porque renuncia a establecer lazos de comunicación con el otro partido que puede ayudarle a alcanzar el poder?

Sí, querido lector, Feijóo tiene que explicar por qué ha renunciado a un instrumento capital de la democracia para llevar a cabo la alternancia en el poder. Si no lo hace, tendremos que sospechar lo peor. En un régimen de opinión pública política las cosas deben explicarse. El silencio o los sobreentendidos son para las dictaduras. En fin, millones de seres humanos sintieron tristeza al oír que Feijóo renunciaba a la moción de censura, a la par que asociaron su nombre al de Rajoy. Todos entendimos a la perfección a los analistas políticos que llaman al líder popular por el sobrenombre de Feijoy.

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