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Zoé Valdés

Adrien Quatennens, el maltratador

Adrien Quatennens es un diputado no inscrito, francés, muy cercano del líder comunista Jean-Luc Mélenchon.

Adrien Quatennens es un diputado no inscrito, francés, muy cercano del líder comunista Jean-Luc Mélenchon.
El diputado Adrien Quatennens junto a Jean-Luc Mélenchon. | Archivo

Adrien Quatennens es un diputado no inscrito, francés, muy cercano del líder comunista Jean-Luc Mélenchon. Miembro del partido de la Francia Insumisa, que no es más que una olla de comunistas. Hijo de burgueses de la clase media, desde los dieciséis años se hizo militante de la extrema izquierda, surgió de las asociaciones de izquierdas, como Attac, etcétera… Sólo ha hecho política, no ha dado un palo al agua en toda su vida, sólo se ha dedicado a la política de extrema izquierda.

Esta gente a mí me interesa estudiarla. Generalmente son auténticos robots. Cuando toman la palabra, estén donde estén, se echan el tiempo entero sin dejar participar a los demás. No dicen nada elocuente, todo es palabrería hueca, sin ningún tipo de utilidad, como no sea la de hipnotizar al resto, porque la intención es silenciar a los otros. Este señor lo único que alberga en su corazón es odio, odio y más odio, pero ahí está, dando lecciones desde el estrado de la Asamblea Nacional…

Precisamente, de la Asamblea fue expulsado hace poco, durante cuatro meses, y acaba de regresar el 11 de enero. Nadie sabía cuándo regresaría y mucho menos le importó a nadie. Su ausencia no se notó, más bien fue un alivio. Pero ha vuelto —zut!—, y tendremos que soportarlo nuevamente.

Pero, veremos las razones por las que el comunista Adrien Quatennens estuvo ausente de la Asamblea Nacional, expulsado de la institución por su mismo grupo político frente a las protestas de los otros partidos. Bien, el señor Quatennens fue condenado a cuatro meses de prisión con indulto por violencia conyugal reiterada. O sea, que este señor fue acusado y condenado por darle unas golpizas monumentales a su mujer, y, por otro lado, su partido sólo atina a expulsarlo de manera temporal de la Asamblea Nacional y durante un tiempo del partido, lo que tampoco podremos decir que sean una expulsión, sino más bien un alejamiento.

De nada valió que voces de otros partidos e incluso de la alianza de izquierdas NUPES reclamaran una exclusión definitiva, ha retornado porque el partido comunista rebautizado con el modernizado nombre de Francia Insumisa decidió que este bueno para nada, y maltratador para colmo, volviese a la política, que es al parecer el único lugar en el que sabe estar, y el único en el que puede.

Tras su condenación, este camarada de cuna de Lille afirmó que era víctima de un "linchamiento mediático", para concluir con estas ‘perlas’: "Dimitir después de haber sido condenado por un acto que he reconocido crearía un precedente peligroso y abriría la puerta a todas las instrumentalizaciones políticas de la vida privada".

O sea, que cuando un comunista acaba a palos a su esposa debiera resultar peccata minuta en comparación con el peligro de crear un antecedente de instrumentalización de la vida privada. En fin, que lo que a este monstruo le importa no es reparar su falta, reflexionar en ello, sino más bien que nadie pueda impedir que cualquier malparido como él, y sobre todo él mismo, haya hecho lo que haya hecho en el dominio de la violencia, contra su familia o contra quien sea, regrese sin ningún problema a dar lecciones desde la política y lo que es peor, desde la Asamblea Nacional.

Cumpliendo la decisión de su partido, Adrien Quatennens no podrá, sin embargo, reactivar su presencia en su grupo político hasta el 15 de abril, está separado por cuatro meses; no es el único. Aunque de forma increíblemente vergonzosa podrá participar en la Asamblea Nacional como diputado no inscrito.

"Seguiré ejerciendo mi trabajo de parlamentario, aplico y respeto la decisión de mi grupo político", se defendió delante de las cámaras, que es el sitio que más le agrada a estos parásitos.

No sé si seguirá ejerciendo como esposo violento, esto pertenece a su vida privada, y a las decisiones de su mujer; pero me pregunto si contra este personaje no harán el repudio público y brutal que se merece, tal como ellos mismos hacen contra los parlamentarios de otros grupos políticos por muchísimo menos, que no llegan a delitos como el de este que nos ocupa.

Me pregunto si Clémentine Autin ha dicho algo, si lo dirá toda esa recua de neofeministas contaminadas y enfermas de totalitarismo. Pues puedo responderme: no, muy probablemente se callarán, y a seguir destruyendo la democracia y sembrando la inquina en este país, que es la tarea fundamental para la que trabajan.

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