Menú
Mario Garcés

Pedro Sánchez, sin novedad en el frente

La alternativa de Sánchez es dinamizar a toda la izquierda, para lo que no duda en vaciar inexorablemente el socialismo de la transición.

La alternativa de Sánchez es dinamizar a toda la izquierda, para lo que no duda en vaciar inexorablemente el socialismo de la transición.
Pedro Sánchez | Europa Press

Claus von Clausewitz escribió una frase que es extensamente conocida: "La guerra no es sino la continuación de la política, con la intervención de otros medios". Evidentemente, Clausewitz era un militar y no un político, como Pedro Sánchez, quien bien podría invertir la afirmación: "La política no es sino la continuación de la guerra, a veces con otros medios". Ignoro si Pedro Sánchez o alguno de sus comodines palaciegos es lector de El arte de la guerra del Maestro Sun, un libro al que se recurre habitualmente entre las diezmadas élites políticas a falta de otras lecturas más ilustradas. No en vano, el vocabulario político está plagado de conceptos militares y recurro a un clásico de la literatura pacifista como Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque para comprender el presente y futuro inmediato de Pedro Sánchez.

El mariscal al mando, Pedro Sánchez, se ha situado al frente de un frente donde nadie se rebela, por miedo, por conveniencia o por decadencia política. El frente posicional de Sánchez es una unión temporal de empresas políticas, donde el Partido Socialista Obrero Español es un estafermo caduco, almacenado en el rincón de la historia. La alternativa de Pedro Sánchez, al frente del frente, es dinamizar a toda la izquierda, para lo que no duda en vaciar inexorablemente el socialismo de la transición. El Partido Socialista Obrero Español es una pieza instrumental a su servicio cesarista, una forma acabada de Unidas Podemos con cuatro años de retraso. Por su parte, "Sumar", el experimento inconcluso de Yolanda Díaz consumando su enésima infidelidad, no es sino el resultado del intento de Sánchez de abatir a Unidas Podemos, una formación política que deambula entre el histrionismo y el infantilismo. Montero, Belarra y compañía van camino de ser absorbidos, si renuncian al personalismo y vence el instinto de supervivencia, por la franquicia de su excompañera. Triste final para una izquierda que perdió su legitimidad fundacional del 15M hace algún tiempo.

La aprobación de la Ley de Vivienda ha sido el último hito en el proceso de degradación política del reciente socialismo español que se inició hace cuatro años. Sánchez, el gran constructor, ha necesitado de un aparejador como Bildu y de un delineante como ERC. Una vez más el camino lo señalan Bildu y ERC. Ya no le sirve Unidas Podemos, ingenuos pagafantas de un embustero, como tampoco le sirve el PNV, que contempla atónito cómo Sánchez pacta indisimuladamente con sus rivales políticos, con Bildu.

Con el pacto alcanzado, reconoce tácitamente que el PSOE no puede ganar ya las elecciones. Y en el frente situacional, Sánchez permite que Bildu, los depositarios del terror con listas manchadas de sangre de quita y pon, y ERC, los instructores con temporizador del secesionismo catalán, presenten la Ley de Vivienda como un logro de la causa común del progresismo. Sánchez, al frente del frente, mientras Lambán, Page y Fernández Vara presentan capitulaciones. Ocultar la auténtica esencia de sus socios es un ejercicio de frentismo indisimulado, una tarea infrahumana de blanqueo orientada a dar la bienvenida a Bildu y a ERC en el club de la izquierda normalizada. Es notorio que cuanto más blanquea Pedro Sánchez a los demás, más ensucia la ya macilenta bandera del socialismo español.

Pedro Sánchez sabe que no va a ganar las elecciones pero no se resigna a gobernar al frente del frente. Y, de no hacerlo, mostrarse en la oposición como el gran pacificador, a sabiendas de que nunca consiguió la paz, sino que obtuvo la claudicación. Porque, en caso de pasar a la oposición, serán sus aliados en el frente los que abrirán fuego desde sus trincheras, mientras él observa el campo de batalla con sus prismáticos. Sánchez ha preparado el frente tanto para gobernar como para resistir en el probable caso en el que pierda el Gobierno. Mientras tanto, socialistas rendidos, secesionistas convictos, albaceas del terror y comunistas desnortados seguirán advirtiendo al mariscal de campo que no hay novedad en el frente.

Pedro Sánchez, el gran impostor, ha suplantado varías personalidades, porque sólo así podía situarse al frente del frente. Es un comportamiento mitomaniaco de libro. Estas personas acaban solas, rechazadas por todos, cansados de su comportamiento. Pedro Sánchez se cree sus mentiras, inventa un mundo alternativo donde es el héroe, todos le quieren, y aborrece el mundo real, del que se aleja más y más cada día, hasta que se hace casi imposible regresar.

Mario Garcés
Inspector de Hacienda e Interventor y Auditor del Estado. Jurista, académico y escritor.
Portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso