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Junts per Catalunya es la Liga Norte

El objetivo inmediato del separatismo catalán no es la independencia sino el "pacto fiscal".

El objetivo inmediato del separatismo catalán no es la independencia sino el "pacto fiscal".
Carles Puigdemont en Estrasburgo. | EFE

Se dice mucho que Cataluña posee una economía decadente, cada vez más dominada por el turismo de gama baja y los servicios de pareja categoría. Y también se dice mucho que el País Vasco, por el contrario, constituye el último bastión industrial y fordista de España. Lo que no se dice tanto es que, pese a todas sus lacras contemporáneas, el PIB catalán sigue siendo a día de hoy unas tres veces más grande que el vasco ( 225.150 millones de euros frente a 79.350). Y esas dos cifras, leídas en términos políticos, significan que los equilibrios territoriales entre la España próspera y la otra España, la no tan próspera, se pueden mantener sin que estallen las costuras del sistema sólo si las cosas continúan funcionando, más o menos, como lo han venido haciendo hasta ahora.

Dicho de otro modo, para que aquí no se nos monte otro cantón de Cartagena, con Andalucía y Extremadura encabezando la revuelta del Sur agrario y deprimido contra la franja mediterránea y la isla de Madrid —los dos polos llamados a concentrar el crecimiento futuro del país—, vascos y navarros pueden seguir disfrutando de sus obscenos privilegios fiscales; pero lo que bajo ningún concepto puede ocurrir es que Cataluña obtenga, de iure o de facto, un estatus tributario similar al suyo. Porque, si eso llegase a suceder, el sistema se rompe.

Y se rompe porque ya no habría manera de financiar los servicios públicos estatales tras una mutilación de las transferencias fiscales como la que supondría ampliar a Cataluña el fuero medieval de los otros dos. El separatismo catalán sabe bien a estas horas que la independencia, si es que llega alguna vez, lo hará dentro de una generación, como mínimo. Por tanto, el objetivo inmediato no es la independencia sino el "pacto fiscal". Y de ahí que Junts haya vuelto a despotricar contra el café para todos, aquella vieja milonga tan cansina de la Minoría Catalana en el Congreso. A Sánchez le acaban de meter el dedo en el ojo con los decretos justo por eso, para que sepa que toca abrir el melón del cantonalismo fiscal. Se llama Junts per Catalunya, pero es la Liga Norte.

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