Menú
Pedro de Tena

¡Viva la muerte!

Las encuestas más afamadas y recientes dan una supermayoría absoluta en el País Vasco a los tres partidos que se han beneficiado de los asesinatos.

Las encuestas más afamadas y recientes dan una supermayoría absoluta en el País Vasco a los tres partidos que se han beneficiado de los asesinatos.
Arnaldo Otegi y Pello Otxandiano, líderes de EH Bildu | Europa Press

Da lo mismo quién gane las elecciones vascas del próximo domingo. Pase lo que pase ganará la muerte, la muerte de los que mataban a pesar de haber democracia en España y la muerte, más oscura e hipócrita, de los que recogían las nueces salpicadas por la sangre de las víctimas. Detrás de la escena, tenebrosa, la muerte, esa otra, cómplice y amoral, la de quienes blanquean la figura de sus asesinos. De la dignidad y ética de unos civiles (40 por ciento del total de víctimas) que morían y morían sin devolver los tiros ni de los policías, ertzaintzas y militares (60 por ciento restante) que murieron y murieron sin disponer de derecho a la defensa.

Las encuestas más afamadas y recientes dan una supermayoría absoluta en el País Vasco a los tres partidos que se han beneficiado de los asesinatos: el partido que dirigen los asesinos (Bildu), el partido de los padres que les mintieron, PNV, y el partido que, pese a haber tenido inicialmente una reacción de venganza anti-ETA, el PSOE de los GAL, ha terminado por traicionar a sus víctimas y a todas las 853 víctimas de la organización terrorista. O sea, las víctimas de los pistoleros ya han perdido. Su compostura, su entereza, su sacrificio parecen no haber servido de nada.

Según sus datos, entre los tres partidos mencionados, obtendrán un mínimo de 66 escaños de un total de 75. Dos de ellos son nacionalistas independentistas y el otro, el PSOE, es el mamporrero de la operación confederal previa, habiendo renunciado ya a tener voluntad de gobierno salvo en Madrid. Por su parte, la extrema izquierda podemita y de Sumar va a desaparecer ahogada por la ola bilduetarra y el PP se va quedar como estaba o quizá arrebatando un escaño a Vox, que va perder el único que obtuvo en 2020 en Vitoria. La memoria histórica de los nacionalistas se va a imponer a la historia real de los vascos. La nación española va a dejar de existir en el País Vasco desde el lunes que viene.

¿Cómo explicar la patraña histórica nacionalista sabiendo que según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hay 1.449.647 españoles que tienen García como primer apellido y 1.469.697 españoles que lo tienen como segundo? ¿Y cómo tragarse que García sea uno de los apellidos más frecuentes en Hispanoamérica? 24.000 Garcías hay en Bilbao y algo menos en Guipúzcoa y Álava. Y es normal, porque resulta que García es un apellido de origen vasco. Anda.

Mi abuela, que era vasca de Ochandiano, Sofía Martín Garay de Yurrebasu, se avergonzaría de la infamia que crece. La "vizcaína" la llamaban en Campillo de Llerena (Badajoz) donde se casó con mi abuelo. Todavía hay quienes se refieren al "¡Viva la muerte!" de Millán Astray acallando y olvidando todos los demás vítores a la muerte que en España se han dado. Pero quienes hoy gritan y farfullan un "¡Viva la Muerte!" en plena democracia son los testaferros y herederos de ETA. Gracias a sus asesinato, a las nueces recogidas por sus padres políticos y al blanqueo sanchista de sus crímenes –300 sin resolverse todavía—, están a punto de llegar al gobierno del País Vasco o a cogobernarlo o a esperar otros cuatro años para consumar su vesania. Es a ellos a quienes ha beneficiado, y de qué modo, la muerte de españoles.

La muerte, la de sus víctimas, les ha sentado tan bien a estos del tiro en la nuca, ¡qué valor, qué heroísmo!, que, de paso, se han cargado toda la personalidad histórica de un pueblo que una vez fue recio y valeroso. Incluso la de Yoyes y otros disidentes ejecutados por los que hoy se perfuman con democracia bajo la marca de Sortu y Bildu les ha venido bien.

Entre los papeles de Yoyes apareció este escrito del 8 de octubre de 1985:

A la opinión pública:

Yo, María Dolores González Catarain, declaro haber sido amenazada por ETA al enterarse ésta de mi intención de regresar del exilio para vivir en Euskadi Sur junto a mi familia. Tengo la firme convicción de que mi seguridad personal no peligra por el lado de las fuerzas de seguridad españolas que mantienen a este nivel una política de tolerancia bien conocida en los círculos políticos. Por lo tanto, afirmo que la responsabilidad de mi muerte corresponde a ETA… Es inaceptable que una organización que se dice revolucionaria utilice tácticas fascistas o estalinistas, como más guste, con los miembros que en algún tiempo (lejano en mi caso) formaron parte de ella. El silencio es cómplice. (Ah, Otegui, Otegui, ¿dónde estabas?).

Decía Tertuliano que la sangre de los mártires era semilla de nuevos cristianos. Pero España es diferente. La sangre de las víctimas de ETA ha sido la semilla del triunfo de sus asesinos gracias a no pocos miserables. Por eso, quizá haga falta una Liga de Vascos Españolistas, como, al parecer, quiso, y publicó, el propio Sabino Arana poco antes de fallecer. De loco lo han tratado, cómo no, los suyos. Pero, ¿lo estaba?

La muerte de las víctimas de ETA no será final, como no lo serán estas próximas elecciones vascas aunque triunfen los autores, cómplices y blanqueadores de tanta matanza.

Temas

En España

    0
    comentarios