
Esto de la sacar la mierda a relucir no es nuevo en España porque ya desde Quevedo se habló del culo, del ojo del culo y de su circunstancia forzosa, la mierda, extraordinario producto natural que permite seguir viviendo tras excretarse como concentrado de lo inútil o nocivo de los líquidos, sólidos o gaseosos productos que nos acceden. O sea, que lo malo de la mierda no es su existencia, en realidad es un bien salvífico, sino su esencia, su repugnante esencia, recordatorio persistente de nuestro íntimo quia pulvis es.
Naturalmente, en nuestro inventario de insultos, la mierda, lo peor de lo peor, aparece con frecuencia. Pancracio Celdrán en su famosa recopilación recoge 19 expresiones que la contienen, de "comemierda" a "gilimierda" pasando por "asqueroso de mierda". Lo de "saco de mierda", sin embargo, no consta en su memorial si bien es una expresión que han usado en castellano escritores como Rafael Chirbes, Manuel Rivas, Alberto Vázquez Figueroa, Luis Mateo Díez, Juan Soto Ivars e incluso Luis Herrero, entre otros, no muchos.
Sorprendentemente, quien ha popularizado recientemente la expresión, hasta ahora minoritaria, ha sido Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del gobierno de Pedro Sánchez, famoso ya por otros improperios, sobre todo el de haber sugerido que Javier Milei, presidente de la República Argentina, ingería "sustancias" desencadenando un problema diplomático serio entre ambas naciones. El caso de ahora consiste en haber llamado "saco de mierda" a un ciudadano desde su poltrona ministerial.
Ni en eso fue original y tampoco en lo de las "sustancias", que ya había sido utilizado sin prueba alguna por otro famoso bulero deslenguado de la izquierda conocido como Pablo Iglesias, alias el Marqués de Galapagar. En un libro reciente, de 2021, dijo lo siguiente:
Fuentes muy solventes de la noche golfa del periodismo madrileño nos cuentan que el trío de [nombra a un periódico digital y da tres nombres que no me da la gana repetir, esto es cosa mía, no del Coletas] cuando salen de marcha, no paran de ir al baño. Ellos dicen que van a mear, pero todos suponen —y las fuentes lo corroboran— que en realidad les pica la tocha. Tiro va, tiro va, tiro viene y tiro va y, entre tanto, salen exclusivas como la de Ábalos. Dicen que para encargar el perico llaman a un camello al que piden "comida para gatos".
Pero, claro, esto no es fango, ni pressfare. Es de querella criminal.
Tras la canallada inicial, uniendo camello a nariz (tocha), a tiro viene y tiro va, "perico" (cocaína en colombiano ) y WC´s añade: "La exclusiva sobre Ábalos es simplemente basura, y a la gentuza que llama a eso periodismo y a quien lo difunde en sus televisiones creo que, en la mejor tradición de Labordeta, debemos mandarle democráticamente a la mierda". No sabía entonces el tabanquero neocomunista que lo de Ábalos era periodismo del mejor, del que aporta verdad y suscita juicio certero en los ciudadanos. Pero no hay duda de que marcaba y marca caminos. Lo del saco de mierda también viene de su repertorio.
Convertir a España en un saco de mierda mientras desde el gobierno de su Estado democrático se perpetra el mayor enfangamiento de la historia reciente de España, a caballo entre golpismo, corrupción, mentiras, traiciones a la esencia democrática y sus instituciones, nepotismos mil, invasiones del aparato administrativos o amiguismos o familismos insoportables, será la herencia histórica de Pedro Sánchez.
Lo fue desde el principio, desde su farsa de un Comité de Expertos (Illa rimando con mascarilla) en plena pandemia –que hay que ser miserable antisocial para tamaño bulo de mierda con el digno "Resistiré" de fondo—, o su intento de fraude electoral en el propio PSOE, hasta su comportamiento en la composición del Tribunal Constitucional (donde ya el sicario del polvo del camino lo ha convertido en Tribunal sobre el Supremo y todo el Poder Judicial). España se está convirtiendo en un saco de mierda gracias a esta cuadrilla de bandoleros sin escrúpulos.
Ahora le toca el turno al enmerdamiento del juicio de los ERE, ensuciando los procedimientos judiciales, desde el juzgado de instrucción, a la Audiencia de Sevilla y el Tribunal Supremo. Va a resultar que el dinero para "asá una vaca" recolectado por un ugetista gracias a los trapicheos de los gobiernos Chaves manejados por el cada vez más fangoso y tétrico Griñán, era dinero limpio como una patena y que ninguno de los responsables, ni siquiera Magdalena Álvarez, hizo lo que hizo a sabiendas. Con lo lista que la creíamos y se cree. (Mientras, otros cómplices condenados se pudren, y tal vez se pudrirán, en la cárcel. Solidaridad socialista).
Esto ya no da vergüenza, sino asco, porque se privilegió a comarcas y parados filosocialistas sobre millones de otros parados andaluces con los mismos derechos. Y se hizo como se ha hecho lo de la amnistía para golpistas y se ha invadido la Fiscalía General del Estado, enfangando las reglas de juego y dejando sin fe en el futuro a unas dignas generaciones de españoles que no se merecen el saco de mierda sanchista en el que se les está obligando a vivir. Ahora, proteccionismo fiscal para separatistas y sangría fiscal para la mayoría leal a la Constitución.
No hay otro remedio. Hay que obrar. Esto es, echar a Sánchez y limpiar de mierda el saco nacional.