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El pacto del CGPJ espolea a Feijóo, avinagra al Gobierno… y presagia elecciones

El presidente del Gobierno respondió a Feijóo resignado y derrotado. El líder del PP le pidió que explique "todo lo que está saliendo de su familia".

El presidente del Gobierno respondió a Feijóo resignado y derrotado. El líder del PP le pidió que explique "todo lo que está saliendo de su familia".
Pedro Sánchez escucha la intervención del líder popular, Alberto Núñez Feijóo, durante la sesión de control en el Congreso. | EFE

El Gobierno contempla el, según Bolaños, "magnífico, extraordinario y fantástico" pacto con el PP para renovar el CGPJ como, según Tellado, quien recuperó el brío perdido con el estilete en los últimos debates parlamentarios, si "se les hubiera muerto un gato". En la sesión de control de este miércoles, la comunicación no verbal delataba, sobre todo, al presidente Sánchez, que le daba a Feijóo la bienvenida al "acuerdo" y "al cumplimiento de la Constitución", sí, pero con el rostro cetrino, el tono resignado y, sobre todo, un plúmbeo aire de derrota. De su boca no salió nada del estilo: "Se podrían haber ahorrado los 2.000 días de chantaje para esto, y blablabla". Por unos instantes, el PSOE fingió querer parecerse ahora al SPD y convertir el Palacio de las Cortes en el Bundestag ofreciendo al PP negociar y no sé cuántas manos tendidas –como para fiarse, vaya–. Hasta la viseprecidenta Montero instó a un diputado de ERC, Francesc Marc Álvaro, a "abandonar posiciones extremas", como si los extremistas, ahora, fueran los compiyoguis que les sostienen en el poder. Un chismorreo unánime se bisbiseaba en la tribuna de prensa: huele a elecciones generales en octubre.

La bancada popular recibió a su líder, que entró después que el del Ejecutivo, en pie y con una ovación cesarista. Feijóo celebró el acuerdo por el CGPJ, que recoge, "prácticamente en su mayoría", los compromisos de su partido y, con sorna, le preguntó al cíborg: "Ahora que ha pactado el Consejo, ¿se ha vuelto usted de extrema derecha, señor Sánchez? Creo que es bueno que aclare si también usted es de extrema derecha". El presidente, como si le estuvieran clavando alfileres candentes en la lengua: que si hay que "poner en valor el acuerdo de ayer", que si hay "motivos para felicitarse", que si "bienvenido al acuerdo", etcétera.

En su réplica, implacable, Johnny Feijóo Got His Gun: "Lo que hemos firmado ayer yo lo hubiese firmado hace dos años. ¿Qué es lo que ha cambiado? Que las instituciones europeas le han obligado a firmar". Tras este bofetón de realidad, le exigió a Sánchez que pida "al fiscal general del Estado que dimita: por sus escándalos, por sus presuntos delitos y por ser el abogado de su familia"; que el Tribunal Constitucional "deje de manosear en el Supremo y de exculpar a los socialistas condenados por corrupción", y la convocatoria de una comparecencia "para explicarnos todo lo que está saliendo de su familia y de su entorno". El presidente, mortificado: "Para usted la perra gorda". El previsible "yo le he dado un ultimátum y usted ha cedido" no lo pronunció.

Después, Cuca Gamarra, adoptando el rol de monaguilla del padre Ángel, preguntó por la pobreza escudándose en unas cifras de Unicef, creo recordar, y María Jesús Montero le respondió reclamándole que se desmarcara de Milei. Porque sí, porque sí, porque sí, como cantaban Los Rodríguez. Elías Bendodo se sumergió en la hemeroteca y recordó los tiempos en los que la actual viseprecidenta, siendo consejera de Hacienda en Andalucía, votó con el PP un dictamen en el Parlamento regional que exigía "un modelo de financiación que cuente con un elevado consenso, justo y aceptable para todos y capaz de hacer efectivo el principio de equidad": "¿Por qué ha cambiado su aguerrida defensa de la igualdad y de la solidaridad entre todas las CCAA cuando era consejera de Hacienda y lo cambia por el aplauso incombustible al presidente del Gobierno?". Respuesta de la cheerleader de anátido palmeo: "El único elemento que tiene en materia de ‘finansiación’ (sic) autonómica es cero, la nada".

Tellado, quien firmó la mejor intervención de la jornada, se pitorreó del Gobierno rociando la herida con sosa cáustica: "Viendo las caras de los miembros del Gobierno, cualquiera diría que se les ha muerto el gato". El portavoz del Grupo Popular se cebó con Teresa Ribera, "un auténtico fraude electoral" en las europeas y una ministra "nefasta" que "ha provocado el cierre y la deslocalización de empresas" o, "con sus políticas dogmáticas y sectarias, la mayor crisis hídrica que ha padecido nuestro país". Remató su bufa rehaciendo el lema de campaña de la socialista: "¿Saben lo que han dicho los españoles? Más Teresa no interesa". La vicepresidenta tercera, carcomida por la rabia: "Para un concurso de ripios está usted muy preparado".

Cayetana Álvarez de Toledo, tirando también de ironía, al ministro tridentino: "Felicidades, señor Bolaños. Ha llegado usted a un acuerdo con los ultras. ¿Cómo se siente? ¿Democráticamente regenerado?". Pidió la cabeza de Álvaro García Ortiz, "un community manager de un Gobierno corrompido y tiene que dimitir", y que el ministro de Justicia dijera que "los jueces elegirán a los jueces". Réplica de su interlocutor, a puerta vacía: "Nosotros estamos felices, yo estoy feliz, eso quiere decir que el acuerdo ha sido magnífico, extraordinario, fantástico. (...) ¿Usted cree que han llegado a un acuerdo con una pandilla de autócratas, de dictadores, de bilduetarras, de amigos de terroristas...? ¿Usted cree que el PP haría tal cosa? ¿A que no?". Mientras tanto, Sánchez cancelaba su agenda para los próximos dos días por el deceso de su suegro –Dios lo tenga en su gloria– y, sobre todo, el Parlamento de Cataluña preparaba el pleno para certificar que ningún candidato tiene apoyos para la investidura. Uy, octubre, cómo pinta.

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