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El Ministro Ineficacia

Empieza a aburrir el vicio escurre-bultos de ciertos ministros de Sánchez. Obviamente, salieron a papá.

Empieza a aburrir el vicio escurre-bultos de ciertos ministros de Sánchez. Obviamente, salieron a papá.
MADRID, 23/08/2024.- El ministro de Transportes, Óscar Puente, comparece en el Senado para dar explicaciones sobre las numerosas incidencias en la red ferroviaria durante el verano, en una sesión en la que también le preguntarán sobre el caso Koldo. EFE/J.P. Gandul | EFE

El tren es un medio de transporte bastante sencillo. En la escala de objetivos básicos, su gestión se basa en tres prioridades, por este orden: uno, que no descarrilen; dos, que no choquen entre sí; tres, que sean razonablemente puntuales. En la escala de máximos, hay otros tres objetivos: que no haya que pedir un crédito para comprar un billete; que los sándwichs no rompan el suelo si se te resbalan de las manos; que la web no hay sido diseñada por Satanás. Todo lo que podemos decir a favor de la gestión de Óscar Puente es que, de momento, gracias a Dios, no chocan. Y la web sigue necesitando una urgente hisopada de agua bendita.

Dice el ministro que los que criticamos su gestión en Renfe es porque añoramos los servicios ferroviarios del franquismo. Por ser franco, con perdón, la infraestructura y la tecnología, no. La eficacia de los ministerios y la honradez de los cargos públicos, sin ninguna duda. Que entonces no había tantos Titos Berni, ni hermanísimos trincones, ni responsables de Fomento jugando al golf mientras los pasajeros se quedan atrapados durante horas. Y si los hubiera, apuesto a que al día siguiente podían pasar directamente por el despacho ministerial a recoger sus enseres personales y la carta de despido.

Pero, de todos modos, Puente tenía 7 años cuando Franco murió en la cama, de modo que tiene muchas más posibilidades de añorar aquello que miles de los usuarios cabreados con Renfe. Yo en cambio en 1975 no había llegado aún ni al inicio de la cadena de montaje, así que solo hablo de oídas sobre aquellos trenes. Pero no necesitamos irnos tan lejos, ni mucho menos: con José Luis Ábalos viajábamos mejor.

Empieza a aburrir el vicio escurre-bultos de ciertos ministros de Sánchez. Obviamente, salieron a papá. Pero no parece tan difícil asumir responsabilidades, o al menos intentar resolver los problemas. Tal vez tenga Puente muy mala suerte y todas las incidencias de la flota ferroviaria que no se han presentado en quince años surjan ahora que por fin ha pisado él la moqueta. O tal vez tenga Puente que explicar a quién ha situado en cada esquina del ministerio implicada en el asunto, y si lo ha hecho por competencias o por familiaridades. Es fácil. Explíquelo. O cambie de equipo. O resuélvalo como quiera. O márchese.

Llevamos un verano desastroso en cuanto a incidencias en los trenes. Y todo lo que ha alegado el ministro es que el servicio no puede ser tan malo si tanta gente lo utiliza porque los españoles "no son masocas". En primer lugar, viajamos en tren porque no podemos permitirnos viajar en Falcon. Y, en segundo lugar, mientras millones de españoles sigan votando a Sánchez, yo no descartaría el masoquismo sociológico. Por lo demás, por mucho que Puente diga, la culpa del desastre ferroviario, créanme, no puede ser de que hay demasiado franquista suelto. Porque si el franquista suelto fuera, por ejemplo, Federico Silva Muñoz, Ministro de Obras Públicas en los 60, los trenes llegarían puntuales.

Admito que el Comodín Franco en la comparecencia de Puente no lo vi venir, pero ya que lo desea, recojamos su guante, hagamos un ejercicio bochornoso pero necesario, y juzgue el lector lo que quiera:

Silva Muñoz (1923-1997). Doctor en Derecho por la Universidad de Madrid con premio extraordinario. Ingresó por oposición en el Cuerpo de Abogados del Estado y en el de Letrados del Consejo de Estado. Antes de ser ministro fue también miembro de la Comisión Permanente del Instituto de Estudios Políticos, y asesor jurídico de la Presidencia y del Consejo de Administración del Banco Español de Crédito. Ocupó cartera ministerial cinco años, después dimitió, por voluntad propia, sin haber robado, sin putas, sin cocaína, sin nada raro.

Logros de Silva: Su gestión de infraestructuras fue muy popular, tras poner en marcha el Programa de Autopistas Nacionales Españolas, el trasvase Tajo-Segura, y la mejora de comunicaciones ferroviarias internacionales con Talgo, entre otras cosas. Tanto, que a Silva Muñoz le apodaron el "Ministro Eficacia".

Puente (1968). Militante del PSOE, años después Licenciado en Derecho. Actor de teatro. Abogado, creo. Y luego, el Combo Ferraz, es decir: concejal, alcalde, ministro. No dimite ni con agua caliente.

Logros: Caos ferroviario. Exabruptos por doquier ante cualquier crítica. Excusas de mal pagador. Su partido votó la retirada de honores y condecoraciones a Silva Muñoz en toda España. A Puente le apodan "Ministro Ineficacia".

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