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Las agallas del azteca López (Obrador)

Con los yankees, que los tienen ahí al ladito, no en la otra orilla del Atlántico como al Rey de España, los aztecas de pega se rilan. No hay… agallas.

Con los yankees, que los tienen ahí al ladito, no en la otra orilla del Atlántico como al Rey de España, los aztecas de pega se rilan. No hay… agallas.
Andrés Manuel López Obrador y la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum. | EFE

Tanto el anterior presidente de México, López Obrador, cuyos apellidos delatan a las claras un origen genuina e inequívocamente azteca, como su airada sucesora, la señora Sheinbaum, otra descendiente directa de Moctezuma, han dispuesto a lo largo de sus extensas carreras políticas de infinidad de ocasiones para denunciar, en público y a los cuatro vientos, las múltiples e infames agresiones que la nación mexicana ha sufrido a lo largo de su historia por parte de una gran potencia imperialista de raíces europeas, ataques constantes que convirtieron a ese Estado hostil en el peor enemigo foráneo que nunca haya tenido su amada patria.

Pero, y por alguna extraña y enigmática razón, ni el azteca López ni su comadre Sheinbaum han abierto jamás la boca para decir ni pío sobre el asunto. Naturalmente, me estoy refiriendo a los Estados Unidos de América, la joven república anglosajona tan aficionada al robo y a la piratería que en su día se apoderó, huelga decir que por la fuerza de sus rifles y cañones, de la mitad del territorio nacional de México. Primero sería Texas, una demarcación del país hispano usurpada a tiros por los bandidos yankis. Y después, ya con el ejército de los usurpadores lanzado a destruir México tras violar su frontera, irían cayendo en manos de los invasores gringos los actuales estados anglos de California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah, Colorado y el sureste de Wyoming.

Un violento robo a mano armada de territorios por parte de una nación extranjera no mucho menor en extensión que la superficie de Ucrania. Y un crimen, ese mismo, no acontecido a finales de la Baja Edad Media, en la noche de los tiempos, sino hace apenas siglo y pico, casi antes de ayer. ¿Y qué han perorado al respecto el tan corajudo López y la muy agraviada Sheinbaum? Nada, pero nada de nada. Callan como muertos. O como ratas. Con los yankees, que los tienen ahí al ladito, no en la otra orilla del Atlántico como el Rey de España, los aztecas de pega se rilan. No hay… agallas.

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