Aunque parezca surrealista que el gobierno tenga planteado celebrar nada menos que un centenar de actos para conmemorar el 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco, no son muchos si tenemos presente que Pedro Sánchez no tiene más propósito con esos actos que tapar su mala gestión y los numerosísimos escándalos de corrupción que afectan a su gobierno y a sus familiares. Y es que, como bien ha apuntado el portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, "el Gobierno arranca el año 2025 desesperado y el comodín de Franco se les hace más necesario que nunca".
Buena prueba de ello es que el gobierno no va a esperar siquiera al 20 de noviembre, fecha en la que se cumple 50 años del fallecimiento en la cama del dictador, sino que pretende iniciar los actos ya este próximo 8 de enero. Se da la circunstancia añadida de que el gobierno ha invitado para ese primer acto de propaganda y revisionismo histórico al Rey sabiendo de antemano que no podrá acudir pues tiene compromisos con otros actos oficiales ese mismo día, incluyendo la recepción en el palacio real de cartas credenciales de varios embajadores.
En cualquier caso, y teniendo presente que Franco no murió hasta el 20 de noviembre del 75, que las primeras elecciones democráticas no se celebraron hasta 1977 y que la Constitución entró en vigor en 1978, no sabemos qué pretende celebrar a bombo y platillo el Gobierno el próximo 8 de enero, fecha en la que el dictador 50 años atrás no padecía más que una flebitis. Lo que no sería de extrañar es que el gobierno y, sobre todo, sus socios golpistas y secesionistas, utilicen estos actos para deslegitimar nuestra monarquía parlamentaria. Lo que es seguro es que la utilizarán para tapar el aluvión de noticias que se están produciendo respecto de la corrupción y de la mala gestión del gobierno socialista.
Así, sólo este lunes se ha hecho publico un durísimo comunicado de la Asociación de Fiscales en el que se critica a Pedro Sánchez por hablar de "su" fiscal general y por el "clamoroso silencio" de García Ortiz , fiscal general del Estado imputado por un delito de revelación de secretos.
También hemos sabido que el también imputado exministro socialista José Luís Ábalos ha reconocido reuniones para abordar el rescate de Air Europa antes de que la empresa lo hubiese solicitado con el presidente del Gobierno, la ministra de Hacienda María Jesús Montero y la entonces titular de Economía Nadia Calviño. También se ha sabido que Víctor de Aldama entregó ante el Tribunal Supremo un listado de obras públicas, según él, adjudicadas bajo pago de comisiones a Ábalos y a su entonces asesor Koldo García. La acusación se completaba con la afirmación de que una parte de un montante total de unos 4 millones de euros habría sido destinada a financiación ilegal del PSOE.
Al margen de la corrupción, no menos lacerantes para el gobierno resultan las noticias referidas a su gestión como la de que los impuestos al trabajo se han disparado desde la llegada de Sánchez al poder en más de 90.000 millones de euros; todo un alarde de castigo a la creación de empleo, que explica que España tenga la mayor tasa de paro de toda la UE o que España sea uno de los países, sólo superado por Francia, donde más caro resulta crear empleo. Eso sí, este mismo lunes, hemos sabido que Sánchez sigue aumentando el gasto público y las remuneraciones de los funcionarios se han incrementado un 4,4%.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Banco de España, la deuda de las Administraciones Públicas se situó en 1 billón 628 mil millones de euros en octubre de 2024, siendo su tasa de crecimiento interanual del 3,5%.
Así las cosas, y ante la incesante catarata de noticias que desacreditan tanto su gestión como su honradez, el gobierno socialista va a tener que conmemorar la muerte de Franco todos los días hasta que los españoles podamos volver a las urnas.