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Andalucía

El hermano de Pedro Sánchez, la esposa de Espadas y la herencia de Marx (Groucho)

Trabajar con el Word Perfect cuando el programa ya ha desaparecido es parecido a aquello de "la Oficina de Artes Escénicas se dedica a organizar las Artes Escénicas".

Trabajar con el Word Perfect cuando el programa ya ha desaparecido es parecido a aquello de "la Oficina de Artes Escénicas se dedica a organizar las Artes Escénicas".
David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez. | Europa Press

Que me aspen si, escuchando la singular, la hilarante, la insólita, la chiripitifláutica declaración del hermano del presidente del gobierno, David Sánchez Pérez-Castejón, ante la juez de instrucción, Beatriz Biedma, no creí estar escuchando a la casi caída en el olvido, a pesar de que todavía le queda más mili que a un recluta, Carmen Ibanco, ya saben, la esposa de Juan Espadas, que sin que aún sepamos por qué, hizo carrera en la famosa FAFFE y que preguntada por cuál era su labor en la mencionada Fundación, tras mil y un titubeos, terminó respondiendo que estaba ahí, trabajando con el Word Perfect, programa que hacía años que había caído ya en desuso. Doña Carmen, que ahí sigue, esperando a ver si la Justicia termina de dilucidar si se cree lo del programita informático de marras, es conocida desde entonces como la señora Guorperfe, en parte también por el acento con el que pronunció aquellas peregrinas e inverosímiles palabras en sede judicial.

Ahora le ha tocado a otro familiar de un dirigente del PSOE. ¡Qué impenitencia en la defensa de la familia! En concreto al hermano arrítmico del presidente del Gobierno, Pedro I El Falso-Pedro Chapote, que con la misma voz de tocino de cielo (como diría mi querido José Fernández Torres) que su hermanísimo, trataba de responder, entre el cachondeo, el desafío y la simpleza, a las preguntas con la que la mencionada magistrada intentaba arrojar luz a qué es lo que demonios hacía don David en la Diputación de Badajoz, por qué fue elegido, quiénes eran sus compañeros y algo que, a simple vista, parece aún más sencillo de explicar: dónde estaba la puñetera oficina, si es que estaba en algún lugar.

De la declaración del hermanísimo aún no sabemos si se trató de un ejercicio de reírse en la cara de la juez, de una muestra al desnudo de su profunda simpleza y desconocimiento de todo o simplemente un vil y descarado chuleo a la magistrada, que a cada respuesta parecía tener que contenerse un poco más.

Sin la señora Ibanco echó mano de un programa informático en desuso para tratar de explicar lo que tiene mucha más fácil explicación: que su marido la colocó en la FAFFE porque teniendo como bagaje el uso del Word Perfect no se tienen muchos más sitios a donde ir a ganarse la vida; el señor Sánchez Pérez-Castejón tuvo el sagrado cuajo de responder que no sabía dónde estaba la oficina, que no sabía a qué se dedicaba el único colaborador cuyo nombre fue capaz de mencionar y que, preguntado por qué se hacía en esa Oficina de Artes Escénicas de la casa provincial de todos los pacenses, que ésta se dedicaba a organizar las Artes Escénicas.

Mientras escuchaba yo sus palabras y me acordaba de nuestra adorada Carmen Ibanco, genio y figura de la pasión familiar que otrora otros socialistas encarnaron con espero en nuestra Andalucía, qué le voy a contar de Alfonso Guerra y sus hermanos, con Juan a la cabeza, tampoco pude reprimir acordarme de esa joya cinematográfica de los hermanos Marx, Una noche en la ópera, en la que el inimitable e inolvidable Groucho respondía a uno de sus hermanos aquello de "la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte".

No me digan que no es como trabajar con el Word Perfect cuando este programa ya ha desaparecido o como lo de que "la Oficina de Artes Escénicas se dedica a organizar las Artes Escénicas". O más bien como aquello de… "¿de quién depende la Fiscalía? Pues eso".

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