O seguimos a Trump o nos resignamos a seguir siendo esclavos de la dictadura sanchunera-zapatera. Trump personifica el programa político, moral e intelectual más importante de nuestro tiempo. El resto es un asunto menor. Quien no entienda esto, estará danto tumbos intelectuales y morales toda su vida. Son despreciables todas las almas bellas que tratan a Trump, el hombre de Estado más importante de este siglo, como si se tratara de un sencillo padre de familia media española. Empieza a dar vergüenza ajena tener que repetir estas simplezas, pero no hay más remedio. Quienes sin ser comunistas ni socialistas, siguen obcecados en criticar a Trump por su corte de pelo, o por cualquier otra nimiedad similar de la vida cotidiana, son peor que obtusos. Son colaboradores de la maldad comunista y socialista. No se diga que Trump ha hecho algo, por favor; lo ha hecho todo, empezando por mostrar que la Unión Europea es apenas un aliado menor del comunismo y el socialismo.
A estas alturas de la película sobre la actuación de EE.UU. en el continente americano, carece ya de relevancia intelectual preguntarse, engolando la voz, si el proyecto de Trump tendrá éxito. Eso se ha convertido en una cuestión de mala retórica. Una vacuidad. Lo importante, sí, está funcionando. Nadie pregunte qué va a pasar sino que se concentre en lo que está pasando. ¿Alguien se imaginaba hace un año que millones de españoles enviarían a Trump "memes" por la Internet indicándole el lugar exacto donde reside Sánchez en el Palacio de la Moncloa? Eso no es una broma más… La liberación de las cadenas comunistas y socialistas no comenzó el día 3 de enero -ese fue uno de sus momentos apoteóticos-, sino el día que llegó Trump al poder con el equipo de gobierno más sólido y cohesionado de la historia reciente de EE. UU. Por eso, debemos ponerle complementos directos a la intransitiva frase: O Trump o la esclavitud. Sí, o los españoles se incorporan a la vía de Trump para la liberación de la humanidad o nos resignamos a las acciones esclavistas del comunismo y el socialismo. O aceptamos los programas vanguardistas de EE.UU. o nos conformamos con la dictadura zapatera-sanchunera. ¿Lo entenderán eso alguna vez los del PP?, ¿serán capaces los de Feijóo de interpretar las posiciones nítidas y democráticas de Abascal?…
Repito, pues, el titular que he escrito más de una vez: o Trump o miseria esclavista. Repito la tesis. No me escondo. Sólo los cínicos necesitan máscaras. Sólo los hipócritas requieren caretas para ocultar sus perversas intenciones. O reconocemos a Trump como el primer actor de la democracia en el mundo o no somos nada más que peleles, polichinelas, en las manos del comunismo sanchunero y zapatero. Repitamos las veces que haga falta los logros de Trump. Ha terminado con ocho (8) guerras. Ha eliminado los arsenales nucleares de Irán. Ha expulsado a Rusia de la zona de influencia de Oriente Medio. Ha disciplinado al terrible poder comunista chino. Ha reunido en su entorno a las compañías petrolíferas más importante del mundo para que ayuden a reconstruir Venezuela y todo el hemisferio Occidental… Hasta la terrible dictadura de Nicaragua libera presos sin que se lo pida Trump, pero aquí, en la tierra sanchunera-zapatera, las almas bellas siguen obstinadas con la pregunta: ¿tendrá o no éxito la acción política más grandiosa que se ha hecho en nuestra época, a saber, terminar con el tirano del Estado Narco-Terrorista más importante del mundo? Sí, Trump ha cumplido de modo rigoroso con el primer principio del Derecho Internacional, del Derecho de Gentes de la Escuela de Salamanca, que es acabar con el tirano, porque dejó de gobernar conforme al bien común, violando todas las leyes y oprimiendo al pueblo, pero se le piden resultados concretos… La cosa es de traca. Tan de traca y cuestionable como es el "análisis" de FAES sobre el documento de Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. Lean el inicio de los comentaristas de FAES: "La Casa Blanca ha puesto negro sobre blanco, en un documento sobriamente titulado Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (NSS por sus siglas en inglés), la doctrina estratégica que articula la primera –y casi única– intuición trumpista: 'América primero'. El documento explicita ese aislacionismo paradójico que nos resulta ya familiar y, en virtud del cual, los Estados Unidos pasan página del mundo unipolar resultante de su victoria en la Guerra Fría y reconocen las esferas de influencia rusa y china en busca de un nuevo "equilibrio de poderes" que suceda a la hegemonía global norteamericana". ¡De traca, sí, es la cosa! Desprecian a Trump porque solo ha tenido una intuición. El asunto es hilarante. Si con solo una intuición, que no llega a concepto, le ha dado la vuelta al mundo, ¿qué hubiera llevado a cabo con un par de intuiciones?
En verdad, Trump ha traído muchas cosas, pero hay tres que nadie jamás le podrá negar: ilusión, entusiasmo y esperanza para quienes persistan en caminar erguidos por el mundo. El resto es faramalla zapatera-sanchunera.

