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Yolanda nos dice cuánto debemos cobrar

Yolanda gana 8 veces el SMI y disfruta de vivienda gratuita, vestido, alimentos y gastos de representación a cuenta de todos los contribuyentes.

Yolanda gana 8 veces el SMI y disfruta de vivienda gratuita, vestido, alimentos y gastos de representación a cuenta de todos los contribuyentes.
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Los comunistas se atreven a dictar cómo debe funcionar la sociedad porque su proyecto político se fundamenta en la coacción estatal, la única manera de que los ciudadanos obedezcan sus mandatos. La chusma izquierdista se cree investida de una especie de autoridad mágica, en función de la cual sermonea a los ciudadanos para que sigamos sus órdenes sin rechistar. Antes era el pensamiento científico, cuando el comunismo era una ciencia social infalible. Ahora es la democracia, cuyo espíritu encarnan únicamente los ultraizquierdistas, lo que les otorga méritos suficientes para decidir cómo tienen que invertir los empresarios, cuánto deben pagar a sus empleados o cómo deben las familias educar a sus hijos.

Cuando el comunismo permanecía orillado en los sistemas democráticos, las diatribas de estos personajes se archivaban a beneficio de inventario con un gesto de pereza. El problema de España, único caso en Europa, es que los comunistas están en el Gobierno y, en consecuencia, sus ataques de odio hiperventilado están respaldados por la fuerza del Boletín Oficial del Estado.

El último ejemplo de arrogancia comunista lo ha impartido Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo que, en un arrebato de odio de clase impropio de un gobernante, ha señalado al presidente de la patronal por cobrar 23 veces más del Salario Mínimo Interprofesional, un rubro que ella y Sánchez han decidido subir por decreto, de acuerdo con las dos organizaciones laborales izquierdistas que amenazan con esquilmar los mares de crustáceos y cefalópodos.

Sánchez ha echado también su cuarto a espadas exigiendo a los empresarios españoles "que paguen más", otro gesto impensable en un primer ministro de una democracia desarrollada, pero la anomalía española está tan desbordada que aquí ya no nos asustamos prácticamente de nada. ¿Por qué no saca Sánchez sus sucias manos de las nóminas de esos trabajadores maltratados y les sube el sueldo el porcentaje que considera necesario? Porque si es cierto que la economía sigue creciendo, mucho más lo están haciendo los ingresos del Estado, que año tras año rompen las marcas del ejercicio anterior para desesperación de los que trabajan y no llegan a fin de mes. Sería tan fácil como reducir los tramos de IRPF, pero el comunismo, de nuevo, no se inventó para devolver la libertad a la clase trabajadora, sino para esquilmarla y darle un subsidio, de forma que los obreros sepan a quién votar.

Por otra parte, y volviendo a la ocurrencia de la Yoli, es posible que Garamendi tenga un sueldo 23 veces mayor del SMI, pero su salario lo pagan las organizaciones privadas a las que representa. Yolanda gana 8 veces el SMI y disfruta de vivienda gratuita, vestido, alimentos y gastos de representación a cuenta de todos los contribuyentes, una circunstancia que le debería llevar a la prudencia antes de señalar a nadie, sobre todo tratándose de una señora que, si no fuera por la política, estaría cobrando el Ingreso Mínimo Vital.

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