Menú

Ese pánico a la libertad

La AIReF ha reunido rigor profesional e independencia funcional, que han merecido el beneplácito de los que esperábamos sus informes y dictámenes.

ESE PÁNICO A LA LIBERTAD…

José T. Raga

Desde luego es un mal presagio. Lo digo porque, cuando he decidido el título, lo primero que ha venido a mi mente es una cuestión preliminar: ¿Quién puede sentir pánico ante la libertad? Cuando, la libertad del ser humano es el mayor de los atributos de los que puede gozar; superior a cualquier derecho propio e innato a su dignidad humana.

Aunque, según y quien, me podría contestar que, el pánico a la libertad se produce cuando esa libertad se pretende reconocer a los demás, a todo ser humano, sin diferencia ni distinción. Tan así que, desde el primer momento de la Creación, la libertad es el don que distingue abiertamente entre los hombres, titulares de tal condición, y el resto de los seres creados, animados o inanimados.

Pero, ya desde el principio aparece una restricción, que el propio Creador establece a una libertad sin límites, diciendo: "Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir" (Gen. 2, 16-17).

¿Puede considerarse ese mandato un incipiente estado de derecho? No me atrevo a pronunciarme pues no soy experto en Sagradas Escrituras, pero es un argumento ad casum, para recordar que la libertad humana, desde su mismo origen, no es más que el derecho a elegir libremente entre las diversas formas de obrar el bien, según las leyes establecidas por la propia comunidad.

Es verdad que, la infravaloración de la libertad, y de la independencia, aliada de aquella, sólo puede deberse a un déficit de la primera. Nadie, que se ha sentido libre, podrá vivir en un escenario carente de libertad.

El autoritarismo en las decisiones, la cautividad de las instituciones para asegurar adhesión formal al superior jerárquico, o la fidelidad a ultranza de principios ideológicos impuestos, son signos de carencia de libertad y, por tanto, también de independencia.

El pasado martes, día cuatro de marzo, culminaba su mandato, como Presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), doña Cristina Herrero, que fue nombrada para tal función, por Real Decreto 439, de cuatro de marzo de 2020.

En esos seis años de ejercicio al frente de la institución, quiero pensar que la mayoría de los españoles, sobre todo de los interesados en los problemas financieros públicos de nuestra Nación y de nuestro entorno, destacarán lo que venimos tributando en estas líneas: la AIReF, ha entrado en nuestras vidas con satisfacción, como punto de arribada donde encontrar información necesaria y juicio riguroso, sobre problemas, posibles soluciones y consecuencias, en nuestra economía española.

La AIReF ha reunido, rigor profesional e independencia funcional, que han merecido el beneplácito de los que esperábamos sus informes y dictámenes. No habría sido lo mismo, si éstos hubieran estado impregnados de doctrina política partidista, para complacencia de algunos.

Órganos con estas funciones, o son rigurosos, libres e independientes, o, sería mejor que desaparecieran. Sólo la señora Herreo sabrá, cuántos sinsabores le han costado, el rigor, la libertad y la independencia, en beneficio de la sociedad española.

Temas

En España

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida