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El ayatolá español y la legalidad internacional

Un repaso a los episodios más sonados de las relaciones hispano-marroquíes remite directamente a la inminencia de un drama.

Un repaso a los episodios más sonados de las relaciones hispano-marroquíes remite directamente a la inminencia de un drama.
Europa Press

La invocación a la 'legalidad internacional' de Pedro Sánchez en el caso de Irán remite directamente a aquellas reacciones a los asesinatos de la banda terrorista ETA en las que los proetarras decían condenar la violencia 'venga de donde venga'. En el caso de Irán, la legalidad internacional protege el derecho de los ancianos a casarse con niñas y condena a muerte a los homosexuales, por ejemplo. Ese mismo concepto de legalidad no vale en el caso de Ucrania pero es de obligado cumplimiento en Irán, Cuba y Venezuela. ¡Qué cosas! En Cuba dicha legalidad autoriza las detenciones arbitrarias, las torturas y el asesinato de los que utilizan las redes sociales para pedir auxilio y mostrar la tiranía en primer plano. Y qué decir de Venezuela, donde además de lo que es legal en Cuba también es legal ignorar el resultado de las elecciones.

Entonces el 'no a la guerra' del equivalente español a un ayatolá iraní, Pedro Sánchez, es por una legalidad que le permitiría cerrar medios de comunicación, acometer expropiaciones en masa, suprimir la industria porcina y no respetar el resultado de unas elecciones. ¿No? Hasta ahí parece que la 'legalidad internacional' y la violencia 'venga de donde venga' son la misma cosa.

Después está eso de que nuestro presidente del Gobierno sea el mandatario internacional más felicitado por Hamás e Irán. De hecho, es el único primer ministro al que felicita esa clase de gente. Cualquier otro político se habría negado a recoger esa especie de Oscar al mejor traidor, pero no consta que Sánchez haya rechazado los cumplidos de los terroristas y de los ayatolás. Estamos hablando, es cierto, del representante de un régimen, el sanchismo, que en materia de legalidad española no pasa el más mínimo examen ético y judicial, pero que es perfectamente legal en Cuba y en Venezuela.

El caso Vidal-Quadras

En cuanto a la legalidad internacional, al ciudadano español Alejo Vidal-Quadras le pegaron un tiro en la mejilla unos sicarios pagados por Irán. Que Alejo Vidal-Quadras siga vivo es un milagro que demuestra que Dios no está con los ayatolás ni en el lado 'correcto' de la historia, un lado en el que se encuentran Sánchez y Susan Sarandon, quien es ahora mismo la principal aliada mundial de nuestra desdichada patria. Y que el embajador de Irán en España no fuera expulsado inmediatamente después de saberse la autoría del atentado es inexplicable. Resulta igual de inexplicable que dicho embajador -un diplomático que se ha negado a dar la mano a la reina de España- haya declarado al medio digital El Independiente que "la crisis en Irán puede promover el terrorismo". ¿Más?

El príncipe Mulay y la tele catalana

Todo esto de la 'legalidad internacional' es un mundo extraordinario y lleno de sorpresas, como el tratamiento de TV3 al príncipe marroquí Mulay Hassan, heredero del comendador de los creyentes, concepto que representa la máxima expresión de la legalidad internacional aplicada. Pues que va esa tele y te cuenta que el próximo rey de Marruecos es fan del Barça y, por tanto, un gran estadista. ¿Y el Sáhara? Pues precisamente en eso nuestro Pedro está alineado con Trump. ¿Es o no es curioso?

Un repaso a los episodios más sonados de las relaciones hispano-marroquíes remite directamente a la inminencia de un drama. El abuelo de este Mulay fue el de la Marcha Verde. El padre, el de la toma de Perejil, episodio anterior al 11-M que cronológicamente fue previo a la presidencia de Zapatero.

En ese contexto de cordiales relaciones con los vecinos del sur, la política exterior de Sánchez es él y un cuerpo diplomático en manos de un entremetido. Y la política exterior de España está en manos del funesto Zapatero, que dice que hace informes orales. O que para mediar en Venezuela hay que ser neutral, pero que los hermanos Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez son sus hermanos. Sólo Sánchez puede tener una cara más dura. Juntos son insuperables.

¿Legalidad internacional? ¿Y la nacional para cuándo?

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