
Las Noches de Ortega es un programa de la cadena SER que se puede y casi se debe escuchar, ya sé que a muchos de ustedes esta afirmación les sorprenderá, como a mí me sorprendió descubrirlo, pero hay que reconocer que la cadena de Prisa, violentamente sectaria durante toda la semana, tiene un reducto de sana y humorística ecuanimidad en las madrugadas del viernes al sábado.
En él habita Juan Carlos Ortega haciendo un humor a veces naíf y a veces irreverente, que tiene una virtud que hoy en día es casi imposible de encontrar: la capacidad de reírse de los que se supone que son los suyos. Y si no lo son, que lo cierto es que no lo sé, desde luego tiene el buen gusto y la valentía de hacer humor en la cara de todos, izquierdas, derechas y mediopensionistas. Lo que pasa es que cuando hace humor sobre la izquierda demuestra un conocimiento del género absolutamente maravilloso y, por tanto, le quedan retratos de una crudeza desternillante.
En uno de sus programas imitaba un acto de afirmación izquierdista, si no recuerdo mal a cuenta de las cartas del "hombre profundamente enamorado", en el que un supuesto oyente pedía "que los hijos de puta dejen de insultar". En un segundo la frase maravillosa se convertía en un eslogan y todo el auditorio imaginario gritaba, efectos de sonido mediante: "¡Que los hijos de puta, dejen de insultar! ¡Que los hijos de puta, dejen de insultar! ¡Que los hijos de puta, dejen de insultar!".
Siempre me acuerdo de esta genialidad de Ortega cuando veo al presidente del Gobierno y sus adláteres denunciar el "discurso del odio"… de la derecha. Este mismo miércoles Pedro Sánchez ha presentado Hodio –atentos al nombrecito– una "herramienta que va a permitir medir de forma sistemática la presencia, evolución y alcance de los discursos del odio en las plataformas digitales". ¡Qué motes tan bonitos le pone la izquierda a la censura!
En el acto estaba, como víctima de los insultos y el acoso y cual sufridora del Un, dos, tres..., la pobre Sarah Santaolalla –digo lo de pobre sin ninguna ironía ni maldad, de verdad siento lástima por esta mujer que, muy mal aconsejada, se está metiendo en una situación que es incapaz de manejar y que acabará afectándola–. Sí, la misma Sarah que llamaba "idiotas" a 11 millones de votantes, pero es que eran los de derechas, no pasa nada, de eso Hodio ni se entera.
También ha contado con la aportación musical, es un decir, de Ismael Serrano, de profesión aburridor de ovejas y habitual de los discursos apocalípticos contra "la ultraderecha", que para él es algo así como todo lo que no sean el PSOE y su izquierda, a excepción de González y Page, que también son ultraderecha, claro.
No estaba allí Óscar Puente, con lo cual se ha perdido una gran aportación intelectual, pero el ministro de X no ha querido dejar pasar en blanco un día tan importante y ha ido al programa del Chistorra ese a decir que Isabel Díaz Ayuso tiene un problema de salud mental. ¡Hay que ver cómo insulta la derecha!
Pero lo mejor de todo es que mientras presentaba un acto sobre el odio –de los demás– y una cosa a la que han llamado Hodio, el presidente del Gobierno ha pedido que "hablemos más de amor y menos de odio". A Orwell se le pondrían los pelos de punta.
