
Gracias al Centro de Investigaciones Sociológicas que con clarividencia y tesón dirige José Félix Tezanos Tortajada, ajeno a los dimes y diretes de los que envidian sus aciertos e ilusionado porque en nada será octogenario, nos hemos enterado de que al 15,4% de los entrevistados en el Barómetro de marzo del CIS les da lo mismo que Israel y Estados Unidos bombardeen Irán. Que a un 24,9% les parece bien y que el 10,7% está convencido de que cargarse a los ayatolas no supone ningún riesgo para la paz en el mundo. Es sorprendente que no sea esto lo que se destaque de un estudio tan sesgado que se podían haber ahorrado el trabajo de campo. Ya veo el titular: "El 25% de los españoles apoyan los bombardeos y resisten la manipulación del CIS de Tezanos". Sería un mensaje muy potente para recuperar nuestra credibilidad internacional. Gravemente dañada por el Gobierno y también por una opinión pública que vive trastornada en la creencia de que la guerra es un chiste de Gila y que el 112 es el teléfono del Ejercito.
El señor Tezanos va a saco cuando se trata de apoyar a Sánchez. Supongan que en vez de interrogar por el grado de preocupación y de rechazo que le provocan al entrevistado los bombardeos de Israel y EE.UU, hubiese preguntado por el riesgo de que los ayatolas tengan un arma nuclear. ¿Apoya usted bombardear Irán para impedirlo? O ya puestos: ¿Cree usted que Israel tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos para que no los hagan fosfatina unos ayatolas chiflados? Pero no, aquí van a lo fácil.
Dos días antes de conocerse el Barómetro de marzo, el CIS publicó -a mediados de mes- el avance de resultados del Estudio sobre temores en la sociedad actual. RTVE tituló: "Casi el 80% de los españoles cree que podría haber una guerra con armas nucleares", y precisaba que el estudio se había realizado entre el 20 y 27 de febrero, justo antes del estallido de la guerra de Irán. Dando a entender que si los del CIS hubiesen esperado un poco el porcentaje sería mayor… y mejor para nuestro Gobierno de la Paz Estelar. Pero hay un dato en el estudio que resulta desconcertante. A ver cómo se explican ustedes que si a la gran mayoría "le suscita el máximo miedo o temor" una guerra civil o mundial, nada menos que el 62,3% duerma a pierna suelta. "¿Con qué frecuencia el miedo y las preocupaciones han contribuido a quitarle a Ud. el sueño?", preguntan "¡A mi plin, yo duermo en Pikolin!", contestan los muy inconscientes.
Si hacemos caso a los estudios del CIS, más que de guerra los españoles somos de oeneges. Lo nuestro es la ayuda humanitaria y si nos hablan de pegar tiros… para eso está la OTAN (o sea los EE.UU.) ¿Qué se nos ha perdido a nosotros en Polonia o en Letonia? sin ir más lejos. Porque, y eso lo tienen claro desde los sanchistas a los voxeros, una cosa es salir a interceptar un avión ruso -que queda bien en la tele- y otra muy distinta, dispararle a un moscovita como si fuésemos de la División Azul. En marzo -pero de 2022- se publicó el Barómetro (Estudio 3355) en el que se encuestaba acerca de la invasión de Ucrania por Putin. La mayoría (un 65,9%) estaba "muy de acuerdo" con enviar ayuda humanitaria. Este porcentaje disminuía 42 puntos (al 23,9) cuando se sugería que la OTAN interviniera militarmente si Rusia no se retiraba El CIS mantuvo la pregunta hasta el Barómetro de junio (Estudio 3366) y después de cuatro meses de guerra los encuestados daban señales de aburrimiento. Los que estaban "muy de acuerdo" con enviar ayuda humanitaria bajaban diez puntos y los que apoyaban una intervención de la OTAN, disminuían en cuatro. La guerra desaparece del interés ciudadano cuando lo hace de los titulares en los medios de comunicación. Es todo tan artificial, tan inducido, que se producen situaciones inverosímiles. En el mencionado Barómetro del pasado marzo, en pleno conflicto con Irán, las respuestas de los encuestados son fiel reflejo de la manipulación a la que se ven expuestos. Mientras un 65% se reconoce como "bastante o muy preocupado" por el ataque de Israel y EE.UU. y un 86,6% cree que son un riesgo para la paz mundial (página 3), cuatro páginas más adelante "las guerras en general" dejan de ser un problema. Solo le preocupa al 2 por ciento.
La sociedad española, cada día más infantilizada, es terreno fértil para la desinformación de los enemigos de la democracia. Empezando por los que tenemos en casa. Se da la paradoja de que las payasadas de Trump (¿Se acuerdan de Biden? Otro vendrá que bueno me hará.) en la dirección de la guerra están alimentando una corriente de opinión que disfrutaría celebrando una victoria de los integristas y terroristas chiitas. Confundiendo la velocidad con el tocino (por no poner las témporas), le hacen el trabajo sucio a los ayatolas y, por extensión, a Putin. Un reciente informe publicado en la web FiltraLeaks detalla la campaña contra el presidente argentino Javier Milei organizada por los servicios de inteligencia rusos. Buscaban desacreditar su relación con Volodimir Zelenski. Milei estaba alineado con Ucrania siguiendo la política de Biden. Llegó Trump y se acabó el apoyo a Zelenski. Un tipo de principios, el argentino. También cesó la campaña contra él.
En España no tenemos ese problema con los rusos. Los terroristas de Hamás y los ayatolas felicitan al presidente y recientemente hasta los chinos muestran su apoyo al "No a la guerra". En un acto organizado por Zapatero, a primeros de marzo según informa El Confidencial, el embajador de Pekín en Madrid, Yao Jing calificó de héroe a nuestro Sánchez. Y aquí no le pasamos ni una. Pura envidia.
