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El postureo estúpido

Si Ciudadanos pretende gobernar apoyándose en los votos de Vox, no parece muy lógico ofender gravemente al partido y a sus votantes.

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He estado dudando en el calificativo con el que empezar. Me gustaba más otro, más sonoro, e igual de español y directo. Pero si he de ser cuerdo, toca refrenar la ira, olvidar el talión y permitir la esperanza, sin olvidar la denuncia.

El postureo intelectual, gestual y proclamático de Ciudadanos para contar con Vox pero no contar; para pedir su voto en ayuntamientos, diputaciones y autonomías… pero no hacerse la foto y negarle tres veces, antes de que cante el gallo, como San Pedro a Jesús, no sólo es una estupidez, sino que es una grave indignidad moral.

Aunque resulte una equivocación, se puede insultar al partido Vox, a las personas que lo encarnan y a los votantes que lo han respaldado, poco menos que presentándolo como un paria al que no hay que mirar, hablar o tocar. Poder, se puede, allá cada cual. Pero hacerlo y a la vez pretender alcanzar el Gobierno con sus votos es una absurda e hipócrita estupidez.

Vale que el PSOE, a través de sus insignes Calvo y Lastra, se llene la boca contra la "ultraderecha" pestilente; porque tampoco vamos a esperar mucho más de ellas, que contemplan obnubiladas a su jefe y se olvidan de quién es y qué ha hecho, que, desde cualquier perspectiva, es infinitamente más grave que todo cuanto lleva Vox en su programa. Empezando por pactar con Bildu, independentistas y antisistema de Podemos para ganar una moción de censura contra un partido que tenía más escaños que él ahora, y terminando con las concesiones a los independentistas –indultos incluidos–, y sin entrar en el detalle de su tesis doctoral, que todos sabemos que es un fraude, y que en París, en Londres y en Berlín, Sra. Calvo, habría provocado la inmediata e irrevocable dimisión del presidente.

Pero ¿Ciudadanos? Si pretende gobernar apoyándose en los votos de Vox, no parece muy lógico ofender gravemente al partido y a sus votantes con postureos hipócritas e idiotas.

Y casi otro tanto puede decirse del Partido Popular, que, en vez de negar la mayor y responder con valentía: Vox no es un partido de ultraderecha, no es anticonsitucional o antidemocrático, y representa muchas políticas y valores que compartimos, sigue cobarde escondiendo la cabeza en el agujero, incumpliendo la palabra dada y engañando al público por el qué dirán, no se vayan a ofender los de Ciudadanos o los de La Sexta, a la que parece que están obligados a contestar avergonzados, qué va, qué va, que no hemos pactado con Vox, huy, huy, huy, no, noMarianismo maricomplejín en estado puro.

Vox es un partido democrático, respetuoso y pacífico. En ninguna manifestación de Vox hasta la fecha se ha producido ningún tipo de altercado, ningún escrache al rival político. Solo la respetuosa defensa de unas ideas que, por otra parte, son de sentido común. Unas ideas que eran, ni más ni menos, las del Partido Popular antes de que Rajoy las desechara cuando dijo aquello: "Si alguien se quiere ir al partido liberal o al conservador, que se vaya". Pues los liberales se fueron a Ciudadanos y los conservadores a Vox.

Unidad de España; educación, sanidad, seguridad y justicia iguales en todos los territorios; coto a los desmanes de las autonomías; control de la inmigración ilegal; fin de la doctrina de género; fin a los chiringuitos que dilapidan dinero público; defensa de la vida. En más del 70%, los programas de Ciudadanos, Partido Popular y Vox son coincidentes. ¿Entonces? ¿Cuál es el problema?

Además, hay que tener en cuenta que el postureo es ave de vuelo corto –como las gallinas–, y al final se la tendrán que envainar. Porque llegarán al poder gracias también a Vox, y se saludarán por las mañanas, y se sentarán en una mesa juntos a trabajar, aprobarán unos presupuestos y comprobarán que lo que defienden unos y otro tampoco es tan distinto (Andalucía y Juan Marín son el ejemplo). Y el cuento de la ultraderecha ultramontana, anticonstitucional y vergonzosa se habrá acabado, colorín, colorado, mal que les pese a Valls y a Calvo.

El otro día, el socialista Joaquín Leguina manifestaba: "¿Por qué dicen que Vox es anticonstitucional? Están contra las autonomías tal y como están, y yo también, están contra la inmigración ilegal, y yo también, están contra la Ley contra la Violencia de Género tal y como está redactada, y yo también… Pero además Pedro Sánchez habla de España como nación de naciones, lo cual es rotundamente inconstitucional. Además, Vox propone reformas dentro de la ley y por el proceso que marca la ley, cosa que Podemos no hace". Creo que no hace falta decir mucho más. Sólo pedir a los políticos de Ciudadanos y del Partido Popular que tengan la valentía de decir lo mismo.

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