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C´s, peligro y salvación

El partido que mayor dinamismo ha generado en los últimos tiempos para regenerar el tejido democrático es también el que más hondos riesgos corre.

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El partido político es la pieza clave de la política contemporánea, incluso las políticas más populistas necesitan de fuertes organizaciones para su consolidación en la sociedad y una correcta planificación de la conquista del poder. Todo eso es muy sabido. Pero, por desgracia, tiende fácilmente a olvidarse por parte de las cúpulas dirigentes, o los líderes que basan todo el éxito del partido en su actuación personal, una vez que han conquistado un trozo del pastel del poder público, del Estado. Los partidos políticos también son empresas de compensación para sus militantes, afiliados, votantes y simpatizantes. Cuando se olvida esta clave, o sea, cuando se dejan de satisfacer las demandas de sus seguidores, esas organizaciones entran en crisis; y pueden llegar incluso a desaparecer, si sus estructuras, como en el caso de los nuevos partidos, son débiles y basadas únicamente en el líder carismático. O recompensan, pues, a los suyos o corren el riesgo de su extinción.

Es obvio que el mayor peligro, hoy por hoy, está en los dos nuevos partidos, porque sus estructuras son tan débiles que aún no han conseguido definir, de modo claro y distinto, sus principios ideológicos de modo congruente con sus líneas de actuación; se diría que la estructura de estos partidos está construyéndose antes a golpe de intuiciones, ocurrencias y decisiones coyunturales que en un proceso serio y razonado de los dirigentes con sus bases, o mejor dicho, con los mejores de la sociedad que se han acercado a las nuevas formaciones. ¿Están de verdad contando los nuevos partidos con los más inteligentes y los más preparados intelectual y moralmente de nuestra sociedad? La cuestión es, en efecto, cómo seleccionar entre los militantes, los colaboradores, los simpatizantes y los votantes a los excelentes. Es máxima la responsabilidad de los actuales líderes a la hora de seleccionar a los mejores para conformar una estructura de partido que tenga en cuenta antes al partido, a la organización, a la empresa política, en el noble sentido que a esta expresión le dio Saavedra y Fajardo, que a los intereses personales de tal o cual dirigente.

C´s es, sin duda alguna, el partido político que mayor dinamismo ha generado en la política española de los últimos tiempos para regenerar el tejido democrático, pero es también el que más hondos riesgos corre a la hora de consolidar su estructura organizacional. Es evidente que C´s se ha enfrentado ideológicamente a los nacionalistas y separatistas, es decir, ha defendido con convicción la viabilidad del Estado-nación, de España, de la democracia española en la UE. Ha dado, además, estabilidad política a regiones de gran importancia, como son Madrid y Andalucía, para la nación. Y, después del 20-D y del 26-J, ha demostrado un sentido del Estado, de la gobernabilidad de España, de poner delante los intereses de la nación antes que los intereses de su partido, que no encontramos en el resto de fuerzas políticas. También su actuación del 19 de julio para abrir esta legislatura, junto a la propuesta que el 9 de agosto le lanzó al PP para permitir la investidura de Rajoy, son dignas de recordar en el haber de esta formación política. La pregunta, sin embargo, que ronda por todas partes es la siguiente: ¿logrará C´s con su actual estructura resistir el poderío del PP e incluso del PSOE? Nadie olvide en esta circunstancia, o mejor, en esta coyuntura histórica donde C´s ha mostrado con contundencia su grandeza política, que entre las elecciones del 20-D y el 26-J ha perdido muchos votantes, casi el 30%. El bocado que le ha dado el PP ha sido para pensarlo… ¿Quién nos dice que ese descenso de votos puede ser detenido en el futuro con la actual organización de C´s?

Es evidente que C´s tiene que revisar urgentemente su estructura organizativa. La autocrítica es necesaria par elegir a los mejores. Y, sobre todo, no olvidar que la ingratitud con sus más competentes miembros por un lado, y la carencia de compensación a sus más abnegados trabajadores y mejores afiliados por otro, puede conducirlos al abismo. Desconozco los índices de afiliación de C´s, pero me gustaría saber cómo han subido o bajado, por ejemplo, en Madrid, para hacer un ajustado diagnóstico sobre la estructura de este partido. En fin, el mayor peligro de C´s está en su vertebración. ¿Cómo vertebrar bien España con un partido invertebrado o por vertebrar? Ahí está el toque. Pero también ahí, exactamente donde está el peligro, como dijo el clásico, está la salvación.

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