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Agapito Maestre

Democracia española

Van a por Rivera. Quieren eliminarlo. Pero ya es tarde.

Agapito Maestre
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Van a por Rivera. Quieren eliminarlo. Pero ya es tarde.
Albert Rivera | Efe

El nacionalismo separatista, junto a sus terminales mediáticas y políticas, especialmente una parte de Podemos y otra del PSOE, empieza a percatarse de que el proyecto español de Ciudadanos los arrasará. También el PP siente el peligro que se cierne sobre su futuro con Ciudadanos. Van a por Rivera. Quieren eliminarlo. Pero ya es tarde. Ciudadanos es la única referencia seria para salvar lo mejor de la democracia del 78: su adjetivo. Nunca un adjetivo ha sido tan importante como el sustantivo: o la democracia es española o no es. Con ese sencillo eslogan Ciudadanos manda y fija la agenda política. El designio de Ciudadanos se ha convertido en la principal referencia de la política española.

Sin embargo, el periodismo de tendencia, casi todo el que come de los poderosos, trata de deslegitimar ese proyecto con las viejas vacuidades de la izquierdona hortera y cutre que prefiere antes apelar a la humanidad, al planeta Tierra, que ayudar a un hombre concreto de una España fragmentada. No se quieren enterar de que, por lo menos, la mitad de los catalanes quieren ser españoles. Por fortuna, el periodismo de tendencia es anacrónico. Nada. No lo siguen ni sus suscriptores. Es ridículo. Son hilarantes sus críticas a un nacionalismo inexistente, el español. Ciudadanos es cualquier cosa, salvo un partido excluyente.

Los grititos de los amanerados periodistas de tendencia reiteran la falsedad de que hay dos nacionalismos enfrentados: el catalán y el español. Falso. No saben de lo que hablan. Así pues, sigan, sigan gritando y aconsejando a Ciudadanos sobre lo malo que es defender la nación española, pero es como arar en el mar. Tiempo perdido. Sepan que el discurso de Ciudadanos sobre España es la única referencia democrática para pasar de un Estado en decadencia a un gran Estado que ilusione y sea capaz de conllevar el nacionalismo separatista.

Lo sabía Cambó y lo repetía Ortega: un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos, un Estado es buena ventura los desnutre y los reabsorbe. O sea el nacionalismo catalán "sólo tiene una vía franca al amparo de un movimiento creador histórico". Exactamente es lo que propone Ciudadanos. Por eso, sí, están tan nerviosos los muchachotes que prefieren hablar antes de gallegos, andaluces, extremeños, etcétera que de españoles. Ciudadanos no sólo tiene miedo a nombrar a esos pueblos sino que, imitando a Cambó y Ortega, los moviliza para crear una empresa común: España una y diversa.

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