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Agapito Maestre

El futuro de los españoles

Que nadie descarte la repetición de Sánchez. Es difícil que lo consiga, entre otros motivos, porque uno de sus socios está en caída libre.

Que nadie descarte la repetición de Sánchez. Es difícil que lo consiga, entre otros motivos, porque uno de sus socios está en caída libre.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Europa Press

El futuro político de los españoles será mejor que el presente. La ineptitud de Sánchez será pronto una pesadilla del pasado, la bullanga de los podemitas será integrada en un minoritario partido comunista y los separatistas serán metidos en cintura durante una larga temporada. Feijóo ganará de calle las próximas elecciones. Su triunfo será tan apoteótico que quizá ni siquiera requiera del apoyo de otra fuerza política para conformar un gobierno solvente. Esta imagen de la España política del año 2023, o quizá para finales del 2022, se desprende de una sencilla interpretación de las expectativas de voto del PP recogida en todos los estudios electorales serios y objetivos de los últimos meses.

Y, sin embargo, el escepticismo ciudadano desconfía de estas inferencias, inducciones, o peor, teorías deductivistas que se montan los analistas políticos, los sociólogos electorales y gente de parecido tenor intelectual y político para afirmar que el futuro será mejor. Fuera parte consideraciones morales e ideológicas sobre la idoneidad y los métodos del candidato Feijóo para desalojar a Sánchez y sus aliados del poder, y sin entrar tampoco en razonamientos sobre las trampas que pudiera tener preparadas el gobierno de Sánchez para deslegitimar la alternativa democrática del PP, parece claro que Sánchez y sus aliados sólo tienen un objetivo: permanecer en el poder a cualquier precio.

¿Cuáles son las principales bazas socialistas para repetir este gobierno Frankenstein? Están a la vista. La mayoría de los medios de comunicación, convertidos en aparatos de propaganda, están al servicio de Sánchez. La fábrica socialista de comprar votos y voluntades de aquí a las elecciones está a pleno rendimiento. Y, sobre todo, la mayor fuerza de Sánchez son las expectativas electorales del PSOE que, por desgracia para España, no son para que sus dirigentes tiren la toalla; es cierto que bajan en todas partes, según todas las encuestas, pero no lo suficiente para que el PSOE se derrumbe.

La pésima gestión de la pandemia, la inexistente política internacional, la ruptura de relaciones con Argelia, la ineptitud para adoptar alguna medida sensata para el ahorro de energía, etcétera, etcétera, parece que no influye lo suficiente en el electorado socialista. Éste persiste en votar al PSOE como si de un designio trágico se tratara. O socialismo o muerte parecen pregonar estos fanáticos. Sí, a pesar de las catastróficas políticas del Ejecutivo y del rechazo que provoca en todas partes la figura de Sánchez, todos los estudios electorales siguen dando todavía una expectativa de 86 diputados en los comicios generales de 2023. Son pocos escaños, sin duda, pero sumados a los votos de sus socios de coalición nadie descarte la repetición de Sánchez. Es difícil que lo consiga, entre otros motivos, porque uno de sus socios está en caída libre.

Pero la cosa no es imposible. Comencemos por levantar acta de lo más inmediato. ¿Cuántos escaños podrían alcanzar, según las encuestas, los de Unidas Podemos (UP)? Parece ser que conseguirían 10 escaños menos que en 2019. Unas recientes encuestas le dan menos del 10% de intención de votos y tendrían dificultades para obtener 25 escaños. Malo es eso para Sánchez, porque 25 suman menos que 35. Mejor le va por el lado separatista, porque todas las encuestas le siguen dando a los nacionalistas vascos y catalanes en torno a los mismos diputados que tienen en la actualidad, por eso no es de extrañar que Sánchez cuide tanto a quienes desean fragmentar España.

Es evidente que el gran problema para Sánchez a la hora de sumar es el descenso de UP. De ahí que él y todo su gobierno, junto a la maquinaria del PSOE, estén dedicados a darle forma, contenido y viabilidad a una "plataforma" o partido político, que liderado por Yolanda Díaz, pudiera agrupar a todas las izquierdas locales, regionales y nacionales. Es menester amalgamar a todas las tendencias de la izquierda comunista, populista, separatista para que consigan en torno a los 50 escaños, que sumados a los 40 de los nacionalistas le permitirían al PSOE volver a gobernar. Ya sé que estas cuenta son muy parecidas al cuento de la lechera. Pero yo no descartaría su verosimilitud, incluso teniendo en cuenta que la ineficacia e ineptitud del gobierno de Sánchez para detener la inflación da más votos a Feijóo que a la izquierda. Quizá todo dependerá de que la llamada izquierda de Yolanda Díaz consiga su objetivo. En fin, aquí hay todavía mucho terreno político por desbrozar. Nadie dé nada por hecho.

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