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La novedad de Javier Arenas

El PP ha ido llamando casa por casa par preguntar por las necesidades de los individuos, las familias, las asociaciones y los ayuntamientos. El liderazgo de Arenas ha logrado transformar radicalmente el sentido de la vida local

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La tarea política del gobierno de Rajoy es inmensa. Creo que se la ha tomado muy en serio y, después de las elecciones andaluzas, se abrirá un nuevo tiempo de crecimiento de la democracia española. Mientras llegan esas elecciones, es menester detenerse en las lecciones del PP de Andalucía para la política nacional. ¿Qué ha aportado el PP, liderado por Javier Arenas, a la política andaluza? Una manera nueva de ejercer el liderazgo político para traer más y mejor democracia a Andalucía. Javier Arenas se ha tomado muy en serio que el sistema democrático no es una mera lucha por el poder, sino sobre todo, un esfuerzo permanente por construir un tejido político coherente y fuerte capaz de crear vínculos permanentes entre los ciudadanos antes que rivalidades ficticias, imaginarias o, sencillamente, falsas como las creadas por el PSOE.  

En Andalucía, el PP ha traído otra forma de hacer política que comienza, como querían todos nuestros clásicos del liberalismo político, por la vida local. Ha conseguido algo casi inédito en nuestra historia política nacional: distinguir claramente el poder local del autonómico y del nacional. Esta división de poderes, como sabían los clásicos del liberalismo español, es tan decisiva para el funcionamiento de la democracia como la división entre el poder ejecutivo y legislativo. De hecho, la mayoría de los grandes ayuntamientos de Andalucía están gobernados por el PP; el último ejemplo, sin duda alguna relevante por lo que representa simbólicamente para toda Andalucía, es el ayuntamiento de Sevilla. La figura de su alcalde, Zoido, es ya el emblema de ese gran cambio político consistente en dotar al poder local de una genuina estructura política independiente del poder central y autonómico.

Entiendo por estructura política, siguiendo al maestro Ortega, la anatomía pública capaz de sacar al ciudadano medio de sus preocupaciones inmediatas de un entorno localista para integrarlo "con otros hombres en afanes un poco más amplios, a luchar y apasionarse, a alistarse en grupos militantes, a acometer empresas a exigir y a ser responsable". A partir de ahí, tiene que encontrarse la unidad política, el cuerpo de vida colectivo que, siendo local por su contenido, nos integre automáticamente en la vida política nacional. Es obvio que esa unidad política no puede ser otra que la Junta de Andalucía. He ahí el fundamento del PP para ganar las elecciones autonómicas del 25 de marzo, en Andalucía. Eso se llama construir la democracia "casa por casa", o sea, desde la sociedad hasta el Estado. Esa forma de entender el poder local será la base del programa político del PP. Esto no es, obviamente, sólo discurso, como algún mal intencionado pudiera pensar, sino algo real y palpable. Es la gran aportación de Javier Arenas para ganar las elecciones. O sea, el PP podrá exhibir fortaleza y acción políticas, porque ha transformado democráticamente una institución básica de la política española: los Ayuntamientos.

Esa transformación radical del poder local, que no depende de la Junta de Andalucía y del Gobierno central, traerá una nueva concepción de la Autonomía andaluza: su relación con el poder nacional no estará basada en la rivalidad y el enfrentamiento, o peor, en la dependencia de un poder central, sino en la creación permanente de vínculos comunes por la cooperación entre los diferentes poderes del Estado sin que estos sean confundidos por nadie. Por lo tanto, frente al totalitarismo socialista que ha hecho de la conquista del Estado, concretamente de la Junta de Andalucía, su primer objetivo para manipular la sociedad al antojo de una camarilla dirigente, el PP de Andalucía se ha preocupado básicamente de la sociedad. 

El PP ha ido llamando casa por casa para preguntar por las necesidades de los individuos, las familias, las asociaciones y los ayuntamientos.  Más aún, y quizá esto pasará a la historia de España como la gran conquista de Javier Arenas, durante estos largos años de oposición a los gobernantes de la Junta de Andalucía, el PP ha dotado de una estructura política, genuinamente democrática, al poder local, a los Ayuntamientos de toda Andalucía. El liderazgo de Arenas ha logrado transformar radicalmente el sentido de la vida local no para ponerla al servicio de la Autonomía, sino para que a través de ésta todos los ayuntamientos de Andalucía colaboren con el gobierno de la Nación. 

En pocas palabras, el PP de Andalucía ha terminado con la vieja política socialista de fusión y confusión de las instituciones locales con las nacionales, a la par que ha creado una potente vida local, base constituyente, en mi opinión, del funcionamiento futuro de la Junta de Andalucía. La novedad de Arenas ha sido, en verdad, tomarse en serio la noción de la Autonomía de Andalucía.

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