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Agapito Maestre

Mentalidad reaccionaria

A Sánchez le han vuelto a pillar con otra mentira. No es necesario tener aprobados los PGE para solicitar las ayudas a la UE por la crisis de la covid-19.

Agapito Maestre
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Al baranda de la Moncloa le han vuelto a pillar con otra mentira. No es necesario tener aprobados los PGE para solicitar las ayudas a la UE por la crisis de la covid-19. Pero a Sánchez le da igual que lo acusen de mentiroso. Su naturaleza le impide decir verdad alguna. Engaña por sistema. Tampoco creo que sea sincero al lamentarse en sede parlamentaria, se dice pronto, de la muerte de un terrorista de ETA. Es solo una búsqueda de protección, por si acaso las cosas vienen mal dadas… Entre declaraciones de matones de barrio y chulerías de los bolivarianos se reparte el juego del poder. La cosa empieza a dar asco. El espacio público político está ocupado por desarrapados y aventureros.

Es el carácter destructivo del jefe de la Moncloa, ese que confunde votos con sabiduría, la principal seña de identidad de este Gobierno. Sus intervenciones en el Parlamento provocan vergüenza ajena. El ritmo de la destrucción de las instituciones empieza a ser alarmante. Entre otros motivos, seamos sinceros, porque enfrente tiene una oposición sin inteligencia y sin imaginación. Esta gente acabará pronto con lo poco que queda de democracia, porque su mentalidad es profundamente reaccionaria. Sí, la mentalidad reaccionaria es aquella que reacciona con furia y violencia ante algo que ellos no esperaban.

Su fantasía, su sueño dorado de enero de este año, no era otra que sobrevivir en el poder con un Gobierno de agitación y propaganda. Les bastaba con el rollo de Franco y la Guerra Civil, el cuento de los buenos y los malos, en fin, producción de basura ideológica para unas generaciones de analfabetos funcionales… Pero la peste de la covid-19 los ha puesto en su sitio, a pesar de que tienen a casi todos los medios de comunicación comprados. La omnipotencia fantaseada, cuando formaron el Gobierno de coalición, ha caído hecha añicos. Se necesita algo más que agitación y propaganda para mantenerse en el poder. Se necesita una idea para gobernar y una gran capacidad de gestión. Por desgracia para los españoles, esta coalición de socialistas y comunistas carece de las mínimas capacidades para satisfacer esas dos necesidades.

¿Qué les queda? La mentalidad reaccionaria. Actuar con la furia y la violencia del reaccionario. No tienen inteligencia ni imaginación suficientes para cambiar de ideas y pensamientos, cuando una nueva situación lo requiere. Se defienden, pues, con la regresión a una mitología que les garantizaría su innata superioridad: son socialistas y comunistas, son la izquierda, muy superiores a todos. Faramalla. Pero ellos persisten en decir que son moralmente superiores. Ridículos. Y, naturalmente, se esfuerzan por decirnos que tienen soluciones mágicas para cualquier situación de crisis.

Sí, son profundamente reaccionarios. Cuando les sobreviene al más mínimo fracaso, arremeten con toda su rabia y cólera contra los más débiles. Proyectan sus debilidades y agresividades propias contra enemigos secretos y alevosos. La saña utilizada por este Gobierno, junto a casi todos los medios de comunicación, contra la Comunidad de Madrid será estudiada por los futuros psiquiatras sociales como un paradigma de mentalidad reaccionaria. Después de estigmatizar a Vox como un partido demoniaco, cuando es el único que ha dado pruebas democráticas contra los golpistas catalanes en defensa de la Constitución y el orden liberal-capitalista, el delirio reaccionario de Sánchez ha llegado al punto de decir que el PP es un partido antisistema… De risa, si la cosa no fuera trágica.

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