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GUERRA CONTRA HEZBOLÁ

Vísperas de derrota

Estados Unidos e Israel y todo aquel que esté en medio del camino de la cruzada islamista se tambalean al borde de una derrota masiva en el Líbano. Aunque haya quien lo olvide, ésta es una guerra que empezó con la revolución de los ayatolás de Irán en 1979, que estableció el primer estado islámico radical en el que el grito de guerra de los dictadores era "Muerte a América" y su objetivo el establecimiento de un imperio islámico global.

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Casi treinta años después, Irán está a punto de obtener armamento nuclear y su guerra imperial está siendo llevada a cabo hoy en la frontera libanesa de Irán por su brazo libanés Hezbolá. Tras un mes de lucha que comenzó con los ataques de Hamas y Hezbolá contra el estado de Israel, el escenario para la derrota de Occidente en esta fase de la guerra es bastante obvio y bastante simple.

Los apaciguadores del islamofascismo, que han estado pidiendo un alto el fuego y lamentando las "bajas civiles" en el Líbano y Gaza, tendrán éxito. Hezbolá acordará entregar sus armas al ejército libanés pro-Hezbolá. La pro-Hezbolá ONU establecerá una zona de seguridad en la frontera al sur del Líbano con el fin de mantener el área limpia de milicias no gubernamentales, de las cuales Hezbolá es la única "milicia". Los crédulos del bando occidental saludarán esto como una victoria de los pacificadores. Pero es exactamente el contrario.

Según una reciente encuesta en el Líbano, el 80% de los árabes libaneses apoya a Hezbolá. En otras palabras, al igual que Hamas, que se creó a partir de la misma Hermandad Musulmana que dio lugar a al-Qaeda, es ahora el gobierno palestino, Hezbolá emergerá como gobierno del Líbano. El ejército libanés se convertirá en la nueva "milicia" de Hezbolá. Solo que no habrá milicia. Será el ejército terrorista de una potencia soberana con derecho a abrir negociaciones armamentísticas con Siria y con Irán. La próxima batalla con Irán, en otras palabras, será la Tercera Guerra Mundial.

En la práctica, el próximo escenario en expansión del fascismo chií ya está en marcha y en llamas. Es Irak, donde los ejércitos chiíes de Irán ya están sobre el terreno bajo el mando del jeque de Sadr City, el clérigo antiamericano Moqtadar al-Sadr. Al-Sadr, debe observarse, está vivo y sobre el terreno porque los apaciguadores de este país, empezando por el Partido Demócrata pero extendiéndose hasta el Departamento de Estado de Bush, obstaculizaron la primera batalla de Faluya y la ofensiva de Bush en general cuando al-Sadr fue atrapado en Najaf y podría haber sido asesinado y su milicia destruida. La administración Bush tuvo que retrasar el ataque de Faluya hasta después de la derrota de Kerry en las elecciones de noviembre del 2004 con el fin de evitar las complicaciones políticas que habrían acompañado a la batalla en medio de una campaña electoral. Pero entonces Sistani había interpretado "una marcha de paz", por lo que ir tras Sadr era impensable.

Pero la primera batalla de Faluya es solamente una de las muchas derrotas provocadas por los apaciguadores y los partidarios del imperialismo islámico en Occidente. La ayuda al enemigo dentro del bando occidental ha adoptado muchas formas, empezando por los histéricos ataques sin escrúpulos contra el comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas como un embustero y un criminal y la fuente del terror que crean los islamistas. ¿Hay terroristas en Irak? No había ninguno allí antes de que George Bush los crease. ¿Es Hezbolá un ejército nazi? Se debe a que los judíos "ocupan" tierras palestinas. Por supuesto, esto son dos mentiras en una. Toda la "ocupación" israelí es producto de cuatro agresivas guerras árabes contra Israel. Cuando Israel se retira –como en el Líbano– es atacado. La fuente del terror en el Líbano, al igual que en Irak, se encuentra en el Corán y en el despotismo del Oriente Medio árabe. Pero el bando apaciguador no sabe afrontar la realidad de que su enemigo es implacable y su odio no está provocado por nada de lo que hagan aquellos en lo que ponen su diana: judíos, cristianos, "infieles".

El senador demócrata por Connecticut Joe LiebermanLa división de Estados Unidos es la mayor amenaza a nuestra capacidad de prevalecer en la Guerra contra el Terror y la izquierda lo sabe y la provoca. Estados Unidos no está lo bastante dividida para la izquierda norteamericana, que está ahora en modo purga en Connecticut, donde intenta derrocar a un hombre de estado del Partido Demócrata que podría volver a unir a este país ante sus enemigos.

Aquellos que en medio de estas guerras contra un enemigo implacable reclaman treguas, aquellos que piden retiradas que dejan a estados soberanos en manos de las fuerzas terroristas, aquellos que condenan las bajas civiles causadas por las únicas fuerzas de esta guerra que no apuntan a civiles, aquellos embusteros obsesionados contra Estados Unidos que explotan los Abú Ghraibs de nuestro bando y no las atrocidades de ellos, aquellos cuyo miedo histérico al conflicto que afrontamos adopta la forma de negación patológica y proyectan el odio furibundo del enemigo hacia nosotros sobre nuestro comandante en la guerra, están destinados a tener mucho de lo que dar cuenta antes de que este conflicto haya acabado.
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