Menú

Elogio del disparate

Los disparates nos hacen reír y pensar; luego son cosa buena.

Amando de Miguel
4

Los disparates nos hacen reír y pensar; luego son cosa buena. En esta seccioncilla se registran con generosidad disparates de todo tipo. Vamos a solazarnos con algunos más recientes.

Decía yo que lo del inri con minúscula es una expresión familiar para dar cuenta del ridículo que puede hacer uno. Es una donosa apropiación de un acrónimo histórico, nada menos que "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos" en latín. José Luis García Valdecantos me recuerda que en 1933 se creó el Instituto Nacional de Reeducación de Inválidos (INRI), "siglas inoportunas", al decir de don José Luis. Claro que en nuestros días tenemos el Insalud (Instituto Nacional de la Salud), que podría leerse como la no salud.

Pablo Barrantes Gordo recoge un neologismo que prodiga mucho Felipe González: austericidio. Quiere ser una crítica de la política de austeridad en el gasto público, pero literalmente el palabro significa algo así como "matar la austeridad". Es un absurdo, sobre todo porque, como señala don Pablo, "no puede llamarse austeridad a gastarse más de lo que se ingresa". ¡Si sabrán las patronas lo que es el chocolate!

Don Pablo comenta asimismo la manía de los vascos por sustituir la c y la q por la k. No tiene mucho fundamento. El vascuence (como los romances) se empezó a escribir a partir del latín, idioma en el que la k es una letra espuria (proviene del griego). En su día ya criticó Unamuno ese disparate ortográfico, pero que si quieres arroz, Catalina.

Juan Díaz-López Canti señala un disparate más avieso. Se trata de que el consejero catalán de Economía, Andreu Mas Colell, ha falsificado las cifras del saldo fiscal de Cataluña con el resto de España. Se trata de justificar con cifras la tesis de que "España nos roba". Por eso Cataluña es tan pobre, claro. No voy a entrar en los pormenores técnicos, pero este es un caso de lo que se llama mentiras estadísticas o pro domo sua. En su día hice ya la crítica a un cálculo parecido que hizo el campanudo Ramon Trias Fargas. Ese tipo de cálculos se basan en partidas contables, pero el verdadero saldo debería incluir muchos rubros intangibles. Por ejemplo, sería preciso contabilizar el valor del capital humano que recibe Cataluña del resto de España. Es una discusión que se sale del terreno estadístico para entrar en las anfractuosidades de la política. ¡Y pensar que el señor Mas Culell podría ser el primer Nobel catalán! Quiero decir premio Nobel de la Paz.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios