Menú

Expresiones raras

Don Javier dice que las "témporas" son también los laterales de la cabeza, donde están los huesos temporales. De esa forma quizá tenga más explicación el absurdo de relacionar el culo con las témporas. ¿Y la velocidad con el tocino?

Amando de Miguel
0

Luis Cáceres se fija en este titular, referido a la selección española de algún deporte. "Otro año en rojo y gualda". Su parecer es que tendría que ser "rojo y gualdo". En efecto, se trata de dos adjetivos: rojo, roja y gualdo, gualda. También es verdad que se emplea más la versión femenina. La palabra "gualda", como sustantivo, se refiere a una planta de la que se saca un extracto para fabricar una tintura de color amarillo dorado. Al referirnos a la bandera española quedó acuñado lo de "roja y gualda", en lugar del más común "roja y amarilla". La razón es que lo de "gualda" parece que tiene más resonancias heráldicas. Camilo José Cela sostenía que esa preferencia provenía de los poetastros, que encontraban mejores rimas con "gualda". El color amarillo ha tenido siempre mala prensa, quizá porque se asocie etimológicamente con "amargo", con los venenos. Recuérdese lo de "tarjeta amarilla" o "alerta amarilla".

Juan J. Carballal pone algunos reparos a esos coloquialismos que manejan términos religiosos con manifiesta irreverencia. Aunque no lo menciona, lo de "hostia" por "bofetada" es algo que no puede tragar. A mí me pasa lo mismo. En algún texto he propuesto la palabra "ostia" para referirse a la bofetada, al golpe. Respecto a "cabreo" o "incordiar" no creo que haya que poner muchos reparos, siempre en el lenguaje coloquial. El verbo "cabrear" proviene de lo difícil que es manejar un rebaño de cabras. Por tanto, no se relaciona con la voz "cabrón" en su sentido obsceno. Respecto a "incordio", el origen está en que eso era el tumor del pecho, quizá por estar junto al corazón (= cor, cordis).

Jesús García Castrillo recuerda mi comentario de que mi madre utilizaba la expresión "San Sirolé bendito" para indicar que alguien (preferentemente su hijo) andaba despistado, "pasmao". Don Jesús sostiene que puede que sea un galicismo, derivado de "sans cire au lait". Ahí lo dejo.

José Miguel Estebaranz se queja de las innovaciones léxicas de ciertos escritores, que trituran las normas de la RAE. No sería yo tan estricto. La RAE es una autoridad, pero sin coacción, sin autoritarismo. La RAE reconoce que la lengua es una corriente continua. Los escritores tienen un olfato especial para recoger de la calle las nuevas palabras y expresiones. La RAE reconoce esas innovaciones cuando han adquirido legitimidad por el uso. Entonces las aceptamos, pero mientras tanto no hay que hacer muchos ascos a los neologismos o los vulgarismos. En mi libro La magia de las palabras hay una lista de dislates léxicos en el siglo XIX que ahora son moneda común. El tiempo cronológico absuelve muchos disparates.

José María Nava-Osorio dice que la máquina de hacer justicia que va a traer Gallardón bien podría contener un dispositivo para dar latigazos al delincuente según la ley coránica. La verdad es que nos ahorraría muchos gastos de juzgados y cárceles. Tómese el asunto por el lado cómico. A don José María le asalta la duda entre poner "héjira" o "egida". Son cosas muy distintas, aunque se suelen confundir en muchos discursos. La héjira o hégira es la era musulmana, a partir de no sé qué episodio de Mahoma. La égida es el escudo o techo protector. Las dos palabras son un tanto rimbombantes.

Javier Sesma añade un significado técnico a la voz "témporas", que yo ignoraba. El significado usual de "témporas" son los días de ayuno al principio de las estaciones. Pero don Javier dice que las "témporas" son también los laterales de la cabeza, donde están los huesos temporales. De esa forma quizá tenga más explicación el absurdo de relacionar el culo con las témporas. ¿Y la velocidad con el tocino?

En Sociedad

    Lo más popular

    0
    comentarios
    Acceda a los 4 comentarios guardados

    Servicios