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La nueva retórica de los hombres públicos

Comprendo que es bueno recortar palabras para hacer más cortas las expresiones. Pero ignoro de dónde procede esa moda del "a futuro". Siempre se ha dicho "en el futuro". Rechina oír "a futuro", pero cada vez es más corriente. Debo ser un antiguo

Amando de Miguel
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Por hombres públicos (incluidas las mujeres públicas) entiendo todos los que viven de perorar en público, sean políticos, altos cargos, profesores, conferenciantes, tertulianos, titiriteros. Esta última voz la popularizó Federico Jiménez Losantos para designar a la tribu de los cómicos de izquierdas. Anoto, sin ningún orden, las expresiones y palabras que voy anotando en mi libretilla. Me fijo en el lenguaje público hablado, el de los discursos, declaraciones, entrevistas, parlamentos en las tertulias. No se tome como un rechazo de lo que oigo. Solo es así cuando lo que anoto se reitera hasta el hartazgo.

Una locución que me fascina es el "dicho esto", muy abundante en las tertulias. Es una curiosa cláusula adversativa, por la que se intenta resaltar que lo que se acaba de decir no es lo que importa. Es un truco retórico para mantener la atención del oyente y también para advertir al director de la tertulia para que no le corte. En definitiva, es una artimaña para seguir hablando. Hay una norma no escrita en las tertulias por la que la categoría del participante se mide por la cantidad de tiempo que está en el uso de la palabra.
 
Son innúmeros los trucos para alargar el parlamento en una tertulia. Ofrezco estos: "como no puede ser de otra manera", "obviamente", "por llamarlo de alguna manera", "a mi juicio". Si se eliminan, las frases no pierde el sentido, pero de ese modo se alarga el discurso y se puede pensar mientras.
 
No puedo entender por qué decimos "la madrileña calle de Alcalá" o "el madrileño parque del Retiro", etc. En cambio, es más raro que digamos "el donostiarra bulevar", o "la barcelonesa Rambla de Cataluña" o "la malagueña calle Larios". Me intriga que los elementos del plano de Madrid permitan el gentilicio antepuesto.
 
Me exaspera el abuso del "lo que es" o "lo que son". Se pueden eliminar del discurso y no se nota. Es más, el discurso gana. Pero esas muletillas se mantienen y sobre todo se repiten hasta la exasperación. Para mí que son restos del modo de hablar cauteloso de los campesinos. Tiene su gracia, pero no hay que estragar con las reiteraciones.
 
Últimamente, por imitación del inglés, se suelen terminar algunas frases enfáticas o publicitarias con el "es posible". Suena horrible en castellano, pero nuestros hombres públicos andan entusiasmado con el  "es posible" al final de la frase. Supongo que es un anglicismo.
 
Comprendo que es bueno recortar palabras para hacer más cortas las expresiones. Pero ignoro de dónde procede esa moda del "a futuro". Siempre se ha dicho "en el futuro" o "en el pasado". Rechina oír "a futuro", pero cada vez es más corriente. Reconozco que debo de ser un antiguo.
 
Últimamente me ocupo mucho de perorar sobre los valores de nuestra sociedad. Pero no se me ocurre hablar como mis colegas e introducir la expresión "poner en valor". Supongo que es un galicismo elegante, pero, francamente, no me entra.
 
Hay muchas más muletillas. Espero recibir algunos ejemplos para hacer aquí el oportuno escolio. Después de todo, mi oficio es el de escoliasta.

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