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Carmelo Jordá

El PSOE quiere cumplir la voluntad de Franco

Si no fueran tan zoquetes, los próceres del PSOE no habrían presentado esta disparatada Proposición No de Ley.

Carmelo Jordá
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Si no fueran tan zoquetes, o si al menos tuvieran la humildad de leer un poco, los próceres del PSOE no habrían presentado la disparatada Proposición No de Ley que han llevado este martes al Parlamento para desenterrar a Franco y librar, por fin, al Valle de los Caídos de la ominosa presencia de los restos del dictador.

Y no lo digo por estar seguro, que lo estoy, de que no saben aquello de la losa de nosecuantas toneladas que cubre lo poco que debe quedar del de El Ferrol –del que ya quedaba poco antes de morir, la verdad–. Sino porque, sin saberlo, ignorantes en esto como en casi todo, están intentando que se cumpla la voluntad de Franco.

Porque, o al menos eso es lo que nos cuenta la historia, si alguien se toma la molestia de acercarse a ella, resulta que la decisión de enterrar al dictador en el tan incomparable como lúgubre marco de la basílica de Cuelgamuros no es de Franco: un documento oficial preparado para la inauguración dejaba claro, de forma tajante:

Nadie que conozca los planos de la Cripta o la Basílica o el Valle entero puede señalar el menor indicio de que se haya previsto, ni lejanamente, un posible emplazamiento donde en el futuro pudieran reposar los restos mortales del hoy Jefe del Estado español.

La decisión la tomaron, mire usted por dónde, Don Juan Carlos, por entonces –pero por poco tiempo– Príncipe de Asturias y el presidente Arias Navarro; sí, aquel señor tan triste del "Españoles: Franco… ha muerto".

Pero más allá de la ignorancia, lo que revela el asunto es la obsesión del PSOE en particular y la izquierda patria en general por un señor que es cierto que fue una lacra para este país durante cuatro décadas, pero que lleva otras tantas descansando bajo unas cuantas toneladas de granito.

Un señor que en su mitología ganó una guerra a sus abuelos –lo cierto es que muchos de sus abuelos y sus padres eran capitostes del régimen– y que representa para ellos el súmum de la maldad españolaza y fachorra, algo así como Aznar pero encima en militar.

Y a pesar de esos antecedentes lo quieren sacar en procesión, con las cámaras de todo el mundo mirando y, seguro, un poco de descojone generalizado. En cierto sentido, y esto no sé si es exactamente historia, es como si los sarracenos que luchaban a las puertas de Valencia hubiesen pedido exhumar el cadáver del Cid. Yo, si fuera el PSOE, me andaría con cuidado.

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