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Cayetano González

Avance del Frente Popular

Para los ciudadanos que quieren que España siga siendo España no hay más que motivos de preocupación y desasosiego al analizar los resultados del domingo en Cataluña.

Cayetano González
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Qué contraste en la valoración que del resultado de las elecciones catalanas hicieron los tres partidos de ámbito nacional en la noche del domingo. Mientras que Santiago Abascal –el que tenía más motivos para mostrar su alegría por el magnífico resultado de su partido– decía con acierto: “Estos son unos malos resultados para España y por lo tanto son unos malos resultados para Vox”, el número dos del PP, Teodoro García Egea, en una comparecencia realmente esperpéntica vino a culpar a Bárcenas del pésimo resultado de su partido, del que dijo, sin mover un solo músculo de la cara, que seguía siendo la única alternativa real al Gobierno social-comunista. Hasta ahí llega la autocrítica de la dirección del PP, que, faltaría más, no va a reconocer el enorme error que supuso el discurso de Casado contra Vox y Abascal en el debate de la moción de censura presentada por este partido contra Sanchez el pasado mes de octubre.

La intervención de Inés Arrimadas estuvo a caballo entre la compasión y el ridículo. Pasar en cuatro años de 36 a 6 escaños, y de 1.110.000 votos a 158.000, parece evidente que merecería una dimisión fulminante de la máxima responsable del partido, y no refugiarse en la cantinela de que es que no han sido capaces de movilizar el voto constitucionalista. Quizás podría haber reconocido su profunda equivocación cuando al comienzo de la campaña se ofreció a Illa para formar Gobierno –vaya usted a saber cuántos diputados pensaba Arrimadas que iba a sacar su partido para hacer tan audaz ofrecimiento–, o cuando apoyó en el Congreso de los Diputados al Gobierno de Sanchez e Iglesias. Ciudadanos es desde hace tiempo un cadáver político, como en su momento lo fueron UCD, CDS y UPyD, y lo único que cabe desearle es que tenga un entierro digno.

Para los ciudadanos que quieren que España siga siendo España no hay más que motivos de preocupación y desasosiego al analizar los resultados del domingo en Cataluña. El independentismo ha crecido en votos y en escaños, y si quisieran y pudieran–algo que está por ver– podrían formar un Gobierno, presidido en este caso por ERC, por la independencia que contaría con más apoyos de los que tuvieron Puigdemont y Torra. 

Pero digo que está por ver que ese vaya a ser el próximo Gobierno de la Generalitat. La lógica del proceso que inició Sanchez al pactar con Podemos el Gobierno de España, con el apoyo de ERC, Bildu, BNG y PNV, lleva a pensar que se buscará la manera de trasladar esa fórmula a Cataluña. Por mucho que Oriol Junqueras se haya puesto campanudo y declarado que no van a pactar con el PSC porque son partidos antagónicos, no parece que ni al propio líder de ERC ni al resto de los políticos independentistas presos les interese buscar un enfrentamiento con el Gobierno de Sánchez, del que depende la concesión del indulto para que puedan salir de la cárcel. 

Buscarán una fórmula para que ERC pueda justificar ante su electorado que por el bien de su Cataluña no tienen otro remedio que llegar a un acuerdo con el PSC de Illa –el exministro de Sanidad ha ido para eso– que incluya, entre otras cosas, la manera de llevar a cabo un referéndum pactado para decidir el futuro de esa comunidad autónoma. En esa fórmula, ERC contará con el apoyo entusiasta de Podemos, y de paso sacarán de la Generalitat a los de Puigdemont. Un escenario bastante goloso como para no ser contemplado.

Y en todo esto el que gana claramente es el proyecto de Frente Popular que encarnan Sánchez e Iglesias. Un proyecto que avanza sin desviarse del objetivo final: la liquidación del régimen constitucional del 78, Monarquía incluida. La próxima estación será muy probablemente el País Vasco, donde los herederos políticos de ETA –no hay que perder de vista que la banda terrorista ha sido y sigue siendo, a través de Bildu, junto al PSOE de Zapatero y de Sánchez, el actor principal de este proceso– podrían llegar al poder en Vitoria en las próximas elecciones autonómicas. Eso supondría ver a Arnaldo Otegui en Ajuria-Enea con el apoyo del PSE y de Podemos. Al tiempo.

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