Menú

Negro Vox

A pesar de la presencia de Ndongo en los platós, poca esperanza hay de que se vaya a hablar en serio de inmigración durante la campaña.

0
Yves Bertrand Ndongo | Libertad Digital

Yves Bertrand Ndongo, camerunés de origen, ha saltado a la fama por sus apariciones en varias tertulias de la televisión. Merecidamente, hay que decir, porque reparte zascas, y de eso va el asunto, con inteligencia e ingenio. Pero los programas, sospecho, no lo han llevado tanto por esas cualidades suyas como por la contradicción. Porque contradicción le parece al establishment televisivo que Ndongo esté a favor de las posiciones de Vox en lo relacionado con el control de la inmigración. O que diga que ese partido no es racista. O que afirme, incluso, que España no es un país racista, cosa que se deduce de los estudios demoscópicos, pero que no pueden aceptar de ninguna manera los que tienen el auténtico conocimiento y la última palabra, nunca buena, sobre el ser y el estar de los españoles.

A Ndongo lo presentan en la tele con las etiquetas "el camerunés de Vox" o "el negro de Vox", aunque suelen poner comillas en "el negro" para curarse en salud, no vaya a decirse que le llaman "negro". Claro que dudo mucho de que vayamos a ver próximamente que a otros invitados les pongan rótulos similares en lugar de su nombre. Si aplicáramos la plantilla que usa el izquierdista común para estas cosas, diríamos que hay racismo implícito y hasta explícito. Pero coincido en la percepción de que no somos un país racista, en general. No obstante, sé que la opinión de Ndongo no podrá convencer a los que están absolutamente persuadidos de lo contrario y creen, no sé si por blancos, pero sí por su innato progresismo, que saben mucho más de racismo que él.

No habrá manera tampoco de convencer al izquierdista corriente de que los inmigrantes no tienen por qué compartir las opiniones políticas que él cree que deben compartir. O sea, exactamente las que el izquierdista en cuestión tenga. Un inmigrante, razonará, sólo puede estar a favor de quien le acoge como a un hermano y le defiende, léase la izquierda (de sus sueños), nunca de quien quiere impedirle que venga y le rechaza, léase la derecha (de sus pesadillas). Los que tienen esa visión tan falaz y maniquea no consiguen entender que un inmigrante piense que hay que controlar la inmigración, así que lo atribuirán a una especie de insania o lo reputarán como traición a los suyos. Tal cual aparecía en muchos comentarios a las apariciones televisivas de Ndongo. Si acudiéramos de nuevo a la plantilla antedicha, cantaríamos racismo: por implicar que no tiene capacidad para formarse una opinión adecuada sobre ese tema. O cualquier otro.

En la izquierda es habitual la creencia en que sus causas son tan maravillosas que es obligado que reciban el aplauso y la adhesión entusiasta de todos los concernidos, se trate de mujeres, homosexuales o inmigrantes. Antes, el listado incluía a los trabajadores. Hoy, cada vez menos. La aparente contradicción de Ndongo –¡un inmigrante a favor de Vox, qué me dices!– me recuerda a una noticia de hace años de un diario regional sobre el hecho estadísticamente comprobado de que allí al PP le votaban, en mayor proporción, personas de menor renta. El asombro del redactor ante el dato se traslucía en la noticia. Terminaba proponiendo como explicación que esos votantes serían también los menos formados. Fantástico clasismo.

A pesar de la presencia de Ndongo en los platós, poca esperanza hay de que se vaya a hablar en serio de inmigración durante la campaña. Continuaremos, si acaso, en el uso y abuso de la demagogia, en el enfoque exclusivo de la inmigración como una cuestión moral y en su utilización como sonda sentimental: a ver quién tiene buenos sentimientos y quién no. Mientras, la era de las migraciones masivas seguirá su curso. La diferencia de renta per cápita entre la UE y el África subsahariana ha aumentado de siete a uno en 1980 a once a uno en la actualidad. Al tiempo, la población del África subsahariana, que hace cuatro décadas era menor que la de la UE de 15 miembros, ahora es dos veces y media superior. Es difícil que la combinación de ambos desfases no provoque una mayor presión migratoria. Pero tiempo al tiempo. Habrá que esperar a que tengamos a la deriva un nuevo Aquarius para que, al menos, en unos cuantos tuits, se despache la cuestión.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation